miércoles, 5 de noviembre de 2008

Yes, we can

Llámame escéptico, pero no consigo subirme a la ola de entusiasmo que recorre el mundo (excepto Israel que 'votaba' por McCain) tras el triunfo de Obama. Vaya por delante que me alegro por la victoria del candidato demócrata aunque solo sea porque era el menos malo de los dos contendientes. Pero de ahí a creerme que estamos en el inicio de un cambio de calado en el mundo, va un trecho que me va a costar recorrer porque en estas cosas soy un tomista resabiado y si no lo veo no lo creo.
Claro que puede suceder que como estamos en medio de una ola de entusiasmo mundial, esa misma ola, aunque ficticia e hinchada por los mass media, sea capaz de arrastrarnos a una playa más idílica que aquellas erizadas de defensas en las que nos estaba obligando a desembarcar un día sí y otro también George W. Bush en su perenne asalto a la Normandía del eje del mal. Al fin y al cabo si vivimos en un mundo virtual, no habría nada extraño en que a fuerza de creernos el cuento de hadas, acabáramos viviendo en su trama como Alicia; cosas más inverosímiles se han visto en Hollywood.
Yes, we can, proclaman Obama y sus seguidores. Sí, podemos. Pero ¿a qué se refieren exactamente cuando realizan tal afirmación?. ¿Qué es lo que tan seguros están de poder hacer?. Esta misma mañana oía unas declaraciones de un votante hispano de Obama. Ahora mis hijos sabrán que en este país pueden convertir en realidad cualquier sueño que se propongan, decía entusiasmado y un tanto místico. El viejo mito del sueño americano agitando las neuronas del emigrante. Demasiado peliculero para ser verdad. No hay duda de que la campaña de Obama ha sido excelente y como tal ha rendido sus frutos. El entusiasmo popular que ha despertado no se veía desde que se dejaron de proyectar los films en blanco y negro que protagonizaba el bueno de James Stewart.
Me gustaría mucho sumarme al entusiasmo popular y soñar con el mundo mejor que nos propone Obama. Celebrar que por fin un negro vaya a residir en la Casa Blanca, aunque esté lo suficientemente blanqueado por el sistema como para haya que fijarse mucho en el color de su piel. Pero me cuesta demasiado. Será que me estoy haciendo viejo y he vivido tantas decepciones políticas que mi inconsciente me quiere evitar una más.
Estoy seguro de que con Obama las cosas funcionarán de una manera más civilizada que con su predecesor, lo que tampoco es tan difícil. Pero estoy igual de seguro de que si EE.UU. necesita una guerra la tendremos, como la hemos tenido siempre al margen de quién fuera el inquilino de la Casa Blanca.
Si todo esto se hubiera producido en el siglo XIX yo también estaría gritando ¡yes, we can!. A estas alturas del siglo XXI prefiero ahorrarme entusiasmos de los que luego me pueda arrepentir. Ojalá me equivoque y Obama sea el mesías que nos anuncian los modernos heraldos de la comunicación. Empezaremos a comprobarlo cuando dentro de unos meses tenga que empezar a pagar las facturas de la campaña; cuando los que deciden al margen de las urnas le cuestionen si eso que dice que puede hacer coincide con lo que realmente debe hacer para que el sistema siga funcionando. Veo a Obama en la tele y me acuerdo de la imagen de Lula cuando ganó las elecciones en Brasil. ¡Cuánto entusiasmo dilapidado!

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3 comentarios:

Gontzal dijo...

Estoy de acuerdo. Todo ese optimismo de que la crisis iba a remontar tras la elección de Obama ya vemos que es una patraña de los sesudos analistas, dos palabras, dos mentiras.

Está claro que es positivo por el fin de una era despótica en el ejercicio de la política (que tuvo su culmen en Las Azores), porque una persona negra llegue al poder en un país con un componente importante de discriminación racista etc. Pero hasta ahí.

Obama no va a conseguir que 400 familias de Zornotza vayan a la puñetera calle. Bastante tiene con intentar arreglar su país.

Y este Yes we can me recuerda al entusiasmo de los socialistas vascos. Patxi se cree un Obama. No te extrañe que en breve veamos por aquí un "Bai, ahal dogu" como lema.

Bueno, mejor "Bai, ahal dugu" que la moda vasquista es tan reciente que no creo que estén como para conocer, además, euskalkis.

Juan Carlos Latxaga dijo...

Ya verás el pedazo efecto mimético que vamos a tener en las elecciones de Marzo aquí con nuestros obamas locales. De momento Basagoiti ya ha dicho que lo verdaderamente rompedor sería un lehendakari del PP. Por una vez y sin que sirva de precedente le tengo que dar la razón y añadir que si además del PP fuera negro eso sí que sería un pelotazo

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo con lo que dices. Amanecerá y Veremos