
Ya está aquí la Navidad. Lo digo porque este fin de semana hemos celebrado el rito anual de la visita a la Azoka de Durango. Las luces iluminan las calles de nuestros pueblos y ciudades, los escaparates están llenos de papanoeles y nieve artificial y ya nos hemos dado nuestra vueltecita anual por el recinto ferial de Landako. Ya está aquí la Navidad, efectivamente.
Hemos saludado a amigos y conocidos mientras hemos metido, y nos han metido, codos y rodillas para alcanzar la primera fila del stand y ver qué hay de nuevo entre el montón de libros. Hay mucho de nuevo, hasta unos quinientos títulos dicen los organizadores. Una producción editorial comparable a países e idiomas mucho más poblados y hablados que el nuestro.
Hace tiempo que la Azoka, así sin más adjetivos ni apellidos, se ha convertido en un fenómeno social. La certificación de que ya ha adquirido carta de naturaleza entre nosotros la da el hecho de que nuestra alegre juventud ya lleva muchos años marcando en rojo la cita en su calendario de festejos y gau pasas. Se trata de otra receta del maridaje entre cultura y kalimotxo al que tan aficionados son nuestros muchachos y muchachas. Unas gotitas de cultura y un buen chorro de espirituoso. Que no decaiga. Hacer país no implica necesariamente hacer voto de abstinencia.
Desde la perspectiva que permite la atalaya del estudio de Radio Euskadi en Landako, se puede observar una panorámica general del recinto. Un mar de cabezas rayado por las tres hileras de expositores que hacen a modo de rompeolas. La escena recuerda a la película 'Cuando ruge la marabunta'. Una masa compuesta por cientos, miles de cabezas, que se mueve como un solo cuerpo oscilante, ondulante, dispuesto a devorar todo el papel que se le ponga por delante.
¿Será por papel?. Según un estudio del Gobierno Vasco más de la mitad de la población asegura leer el periódico a diario y un 43 por ciento afirma que lo compra cada mañana. Alguien está engañando a alguien. No son esos los datos que manejan los gerentes de las cabeceras que se distribuyen en nuestro territorio, ni mucho menos. Es cierto que en Euskadi se leen más periódicos per cápita que en el resto del Estado, pero de ahí a que más de la mitad de la población los lea a diario, va un trecho amplio. Probablemente, más de la mitad de la población no comprará un solo periódico durante todo el año.
Con similar base estadística nos contarán dentro de un par de días el nuevo éxito de ventas y público de la Azoka. Y con similar conciencia crítica, servidor se daría con un canto en los dientes si la mitad de los que acuden a la Azoka leen la mitad de lo que han comprado en Durango. Es más, me conformaría con que esa parte de los habitantes de este país que no tienen ni idea de lo que es la Azoka de Durango, ni cuándo se celebra ni en qué consiste, que todavía los hay y no pocos, fuera haciéndose una idea de lo que se trata. Ni siquiera les pediría que acudieran ni mucho menos que compraran un libro. Simplemente que se enteraran no solo de que existe sino que, pese a todo, en este país hay un importante sector de la población que aunque sólo sea por cumplir con el rito anual, mantiene en pie una actividad siempre en equilibrio inestable como es la literatura en una lengua minoritaria, minorizada y tantas veces demonizada.
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1 comentarios:
Yo tambien cumpli ese ritual.
Mucho por ver y poko tiempo disponible.
La tan famosa krisi no se noto tanto.
El libro y disco gran despliege de medios.
Viendo en red icluso fue blogeada lo cual le daria un poko mas de vida social.
Para que exista un equilibrio las fuerzas tienen que ser iguales y actualmente la fuerza de 2 estados es superior a la lengua minoritaria.
Aurrera
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