miércoles 17 de diciembre de 2008

¡A la hoguera con ellos!



Por fin ha llegado el gran día. Estos tres peligrosos delincuentes que aparecen en la foto se van a ver hoy cara a cara con un juez de la Audiencia Nacional. Les piden casi 11.000 euros de multa a cada uno, como si estos tipejos hubieran visto alguna vez tantos euros juntos, o como si fueran capaces de discernir cuánto dinero es eso, ni siquiera contando con los dedos de las manos y de los pies.
Desde la covacha que habitan cometieron el horrible crimen de intentar socavar, e incluso derribar, uno de los pilares fundamentales donde se asienta nuestro régimen de derechos y libertades: la sagrada monarquía. Estos golfos apandadores, estos hermanos Dalton, estos tres niños de Ecija, armados de rotuladores y ordenadores, perpetraron un atentado que hubiera podido tener gravísimas consecuencias que sólo la Divina Providencia evitó porque, como todo el mundo sabe, la Divina Providencia y las monarquías forman desde tiempo inmemorial una joint venture que les ha permitido salir airosos de más de una crisis de fe y credulidad.
En lugar de santificar el trabajo escribiendo un libro como Dios manda con una entrevista a la reina, ellos, vagos y descreídos a la par que delincuentes, prefirieron dibujar un monigote cuestionando las habilidades cinegéticas del monarca, y estuvieron a punto de provocar un incidente diplomático al poner en cuestión nada menos que la honorabilidad del oso ruso.
Basta con observar sus caras para percibir la peligrosidad de este trío. Son la demostración en carne y hueso de las teorías de Lombroso. Su aspecto físico delata su tendencia genética al crimen. Tienen tal cara de delincuentes que el hecho de que no lleven años a buen recaudo sólo demuestra el mal funcionamiento de nuestra Justicia y la blandura de un Código Penal hecho a la medida de los delincuentes, que entran por una puerta y salen por la otra. Mientras individuos como estos sigan sueltos por nuestras calles, ancianas, niños y monarcas solo pueden vivir en un puro sobresalto. Ya es hora de que la Justicia tome medidas, sobre todo de los cuellos de estos tipos, y si tienen dudas, que pregunten a Fraga, que es un experto en colgamientos.
Tengo la mala suerte de conocer en persona a dos de estos malhechores, los más peligrosos sin duda, y la enorme fortuna de no haberme topado nunca con el tercero, el que dice ser filósofo, aunque no me cabe ninguna duda de que no será mucho mejor que los otros dos. Basta con observar su enorme diámetro bizigomático, y su menor capacidad craneana pese al abultamiento que presenta en el occipucio, rasgos similares en los tres casos y que se aprecian a simple vista, pese a que traten de ocultarlos con sombreros, gafas de sol y barbas postizas. Como tampoco me caben dudas de que si no se pone coto a sus desmanes, estos son muy capaces de seguir con sus fechorías. Los psicópatas, ya se sabe...

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3 comentarios:

Iñaki Murua dijo...

Les ha salvado la campana, según informa Deia, edición digital, bueno, una delgada línea. Pero absueltos al fin y al cabo.

Juan Carlos Latxaga dijo...

Es que no podía ser de otra forma. Bastante ridículo han hecho ya manteniendo este caso abierto hasta ahora. Si alguno hubiera sido medianamente listo le hubiera sacado un beneficio comercial y de imagen fastuoso, pero tampoco vamos a pedir peras al olmo.
Me alegro por los tres interfectos que han sido los mejores de esta historia

Josetxu dijo...

Joder, Latxaga, nos conocen mejor que el fiscal.
Gracias por tu apoyo, ¿porque es un apoyo, no?