martes 25 de noviembre de 2008

Hacen falta algo más que gestos


Día contra la violencia contra la mujer. Uno más de entre tantos del calendario escogidos contra esto o a favor de lo otro. ¿Son necesarios estos días?. Supongo que unos sí y otros no tanto. Tantas veces se han mezclado solidaridad y negocio que uno ya no sabe a qué atenerse. Creo que en este caso sí que es imprescindible, más que necesario, que dediquemos al menos un día a reflexionar sobre esta clase de violencia ejercida por la mitad de la población sobre la otra mitad. Ya, ya sé que no somos todos los hombres los que pegamos a todas las mujeres, pero somos nosotros, desde nuestra condición masculina, los agresores. Entre nuestros ¿semejantes? existen una clase de alimañas que se dedican a imponer su fuerza bruta sobre las que un día, un mal día, aceptaron o decidieron compartir un proyecto de vida.
Es importante que dediquemos un día a la reflexión y a decir en público que estamos radicalmente contra esta clase de individuos y contra este estado de cosas, que muchas veces facilita sus actuaciones. Pero no sé hasta que punto somos conscientes de esta necesidad. Me he dado una vuelta por la ciudad donde me muevo habitualmente. No he visto un solo cartel, una sola señal, de esas que las autoridades dicen que han repartido para hacerlas visibles en el día de hoy. Perdón, he visto una pancarta colgada en el balcón de la sede de un sindicato. Una sola en un balcón que, a estas alturas, podría muy bien tener la consideración de oficial, casi como el del palacio de la diputación.
Tampoco he visto a nadie por la calle con el lazo blanco prendido en la solapa. Los políticos han pronunciado sus discursos y se han hecho sus fotos; los personajes públicos han arrimado el hombro. Nada que objetar por ese lado; es su trabajo y su obligación. Me temo que hemos sido todos los demás los que hemos fallado esta vez. A lo peor, es que todavía seguimos sin hacernos cargo de la gravedad de la situación. Desde octubre de 2007, 56 mujeres han muerto en el estado a manos de quienes un día fueron sus compañeros. Una mujer muerta a la semana, día más, día menos. Y luego hablan de alarma social...

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sábado 22 de noviembre de 2008

Un brillante orador o el repelente niño Vicente


Al hilo de las recientes elecciones en EE.UU. algunos analistas llamaron la atención sobre el excelente nivel de oratoria, expresividad y llegada al público no solo de los dos candidatos, Obama y McCain, sino de todos los políticos estadounidenses en general. Los expertos señalan varios factores que diferencian a aquellos políticos de los que nos toca escuchar y ver a nosotros a diario en nuestros teleberris y telediarios. Entre estos factores destaca, por supuesto, el entrenamiento al que se someten porque son conscientes de que en su sistema político son ellos, personalmente, los que tienen que dar la cara y 'vender' el producto, sin apenas arrope del partido. La credibilidad personal, que siempre es un factor trascendental, aquí puede maquillarse desde la maquinaria partidista y diluirse en el voto al partido en lugar de a la persona. Allí se vota a la persona y no importa tanto el partido, como se ha podido comprobar recientemente, así que los políticos de EE.UU. son muy conscientes de que tienen que ser creíbles y ser muy buenos comunicadores.
El otro factor que, según los expertos, ayuda a los políticos estadounidenses a ser buenos comunicadores de masas, es el hábito adquirido para hablar en público desde la más tierna infancia en la escuela. Y llegado a este punto, me remito al vídeo que acompaña este post. Lo he encontrado en YouTube (dónde iba a ser) después de verlo en este blog, cuya autora es una profesional de la enseñanza, quien a su vez lo vio por primera vez en este otro blog, también de su propio gremio.
El chaval del vídeo se llama Dalton Sherman, tiene diez años y es alumno de la Independent School District de Dallas. Pronuncia su discurso ante 20.000 profesores y profesionales adscritos al mundo de la enseñanza, en el acto de inauguración de curso de este año en la capital de Texas.
Viéndole es evidente que no andan descaminados los que atribuyen a las escuelas de EE.UU. la excelente capacidad oratoria de sus políticos. Aunque yo más bien diría que estamos ante un actor de cuerpo entero que podría triunfar en Hollywood si se lo propusiera.
Superada la sorpresa inicial ante el desparpajo del chaval, me han sorprendido más las reacciones digamos que a uno y otro lado del Atlántico. En los blogs que señalo más arriba, la admiración hacia el crío es el elemento común. Las reacciones que se pueden leer al pie del vídeo en el propio YouTube, escritas desde mucho más cerca de Dallas, son bastante distintas y llegan a 'acusar' al crío de ser un predicador experto de una escuela ligada a una iglesia que ya ha ganado algunos premios en concursos de oratoria, además de condenar el sistema de memorización como técnica de estudio, toda vez que es obvio que el discurso que interpreta el bueno de Dalton no lo ha escrito él. Hay quien afirma que fue seleccionado antes de Junio para interpretar su papel en agosto.
Como sé que este blog lo suele leer alguna gente que se dedica profesionalmente a practicar la obra de misericordia de enseñar al que no sabe, me gustaría conocer alguna opinión al respecto.

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viernes 21 de noviembre de 2008

El futuro que nos espera (III)

Después de la pausa publicitaria volvemos a tratar de adivinar el futuro que nos espera, o el que nos anuncian los expertos. Esta vez les toca a los del Consejo Nacional de Inteligencia de EE.UU. y nos llega vía Público. La verdad es que se trata de un informe que parece redactado después de leer el orwelliano '1984' o, ¿por qué no? después de ver a Sofía Loren en 'La caída del Imperio Romano'. De hecho, los redactores del informe hablan de la caída de otro imperio, el suyo, el americano, y hasta se permiten datar el evento en el año 2020, o sea, pasado mañana como quien dice. Pero no se apresuren a alegrarse los antiamericanos, que les veo venir, porque por supuesto, los expertos deducen que la caída de su imperio arrastrará la caída de sus provincias de ultramar, es decir, de Europa, por lo que el mundo quedará en manos de los que hasta ahora hemos tenido poco menos que por bárbaros. Lo bueno de todo esto es que los bárbaros no necesitarán ni invadirnos. Nosotros mismos nos estamos haciendo el harakiri ante sus ojos mientras ellos esperan sentados a ver pasar el cadáver de su enemigo.
Merece la pena leer la información que aparece en Público porque el informe es extenso y desciende al detalle. Así, el lector interesado podrá comprobar por sí mismo cómo calculan los americanos que va a ser el final, nuestro final. Nada que ver con lluvias de azufre ni ángeles exterminadores, aunque el calentamiento global hará de las suyas en forma de desastres naturales variados que convertirán el mundo en un parque temático global de la catástrofe. Inundaciones, incendios, olas de frío y de calor... en fin, todo lo que podamos imaginar, con la emoción añadida de que ya no tendremos petróleo para calentarnos o refrescarnos y el gas seguirá siendo una alternativa muy cara (dato ocioso porque eso ya lo comprobamos cada mes). Rusia, China e India ocuparán nuestro lugar en el reparto del poder, pero como no tienen práctica con la democracia el mundo entero vivirá bajo el mandato de dictadores, sin olvidar que los musulmanes seguirán haciendo de las suyas, o más, porque, efectivamente, serán más que nosotros seguramente porque su televisión es mucho más aburrida que la nuestra y algo hay que hacer antes de dormir y ya se sabe que Dios ayuda a los buenos cuando son más que los malos, lo que según el Consejo Nacional de Inteligencia, no es el caso que nos ocupa.
Leído el informe, calculando para cuándo es la previsión y visto lo que se nos avecina, la verdad es que no sé si hubiera preferido una buena lluvia de azufre o un batallón de ángeles exterminadores que supieran hacer su trabajo con profesionalidad y buen gusto. Porque lo peor es que después de enunciar todos los males que nos esperan, ni siquiera atisban una pequeña pista sobre cómo podríamos evitarlos. Con decir que ni siquiera hacen mención a Obama...
Me ha costado superar la depresión que me ha entrado al saber que dentro de doce años en lugar de estar pensando en una feliz jubilación, lo mismo estoy sojuzgado por un dictador ruso que me obligue a trabajar dieciséis horas diarias en una tienda de chinos o cortando kebabs en un garito, siempre temeroso de que un capataz árabe me ponga mirando a la Meca. Por consolarme he recordado los miles de ciudadanos cuyas hipotecas vencen diez, veinte o treinta años después de la fecha prevista para el the end. Al menos ellos podrán sonreír cuando estén tirando de un arado romano codo con codo con el empleado de la sucursal de su caja de ahorros.

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miércoles 19 de noviembre de 2008

'Días de gabarra y gloria', ya está a la venta


Un poco de publicidad y autobombo. El libro 'Días de gabarra y gloria', cuyo autor es el mismo que el que perpetra este blog, ya está a la venta en librerías. Hoy mismo, miércoles, 19 de Noviembre, a las siete de la tarde se presentará en la librería que Elkar tiene en Licenciado Poza, 14
con presencia del autor, aunque desde hace días ya se puede adquirir vía internet en la página web de la misma distribuidora. El libro estará asimismo en la próxima Azoka de Durango.

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martes 18 de noviembre de 2008

El futuro que nos espera (II)


g-speak overview 1828121108 from john underkoffler on Vimeo.
Esto que se ve aquí arriba es también el futuro que nos espera o que ya está aquí. Parece más interesante que un revival de Roldán y Amedo

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lunes 17 de noviembre de 2008

El futuro que nos espera

Si el presente que disfrutamos es ya de por sí penoso sumidos como estamos en una crisis económica mundial de cuyos responsables, que tienen cara y ojos, no lo olvidemos, ya nadie se acuerda (qué fue de Lehman Brothers, auténticos hermanos Dalton de esta película, por ejemplo), el futuro que nos espera, al menos a los que vivimos en esta parte del mundo, produce escalofríos. El fin de semana ha sido pródigo en señales que para sí hubiera querido Nostradamus. Empezó con la imagen de Luis Roldán, entrevistado en una cadena de televisión en horario estelar. Pensaba que el revival de tan repugnante personaje me retrotraía a una de las peores pesadillas de nuestro pasado, pero lamentablemente tardé apenas veinticuatro horas en caer en la cuenta de mi error. Al día siguiente, el que compareció ante las cámaras, (creo que del mismo canal, Telecinco) fue nada más y nada menos que José Amedo Fouce, y no en calidad de interrogado bajo tarifa, sino nada más y nada menos que como debatiente en el bando de los que dicha cadena de televisión suele colocar a los próximos al PP, en oposición a los voceros del PSOE, donde Enric Sopena y María Antonia Iglesias, dos ex directores de informativos de TVE en el felipismo profundo, tienen plaza fija. El tema a debate era la corrupción, y allí estaba el convicto del GAL, con su porte de chulo de whiskería, emitiendo su autorizada opinión. Al finalizar el debate, el moderador despidió a todos sus protagonistas llamándoles por el nombre de pila. A Amedo le llamó José. En Bilbao, en tiempos en los que este ganster presidía las corridas de toros, conspicuos bilbainitos y bilbainitas, se dirigían a él por el más familiar Pepe, cuando tomaba sus consumiciones en el bar del conocido y céntrico hotel bilbaíno, porque, para quien no lo sepa, Pepe Amedo no tomaba una copa, o un café; Pepe Amedo siempre tomaba consumiciones, según su propio relato ante el juez. Porque Pepe Amedo no salía, alternaba. El lenguaje que emplean también define a las personas.
¿Es éste el futuro que nos espera?. ¿Tenemos que admitir que en las pantallas de televisión, por muy privado que sea el canal, aparezcan dos delincuentes de esta ralea?. ¿Puede la telebasura llegar a ser más asquerosa o esto es sólo el principio?.
Para acabar de perfilar nuestro porvenir, Patxi López terminó por elevar un grado más nuestra capacidad de soportar eso que se llama vergüenza ajena, acabando un mitin dirigido a los jóvenes de su partido con un 'yes, we can too'. Este es el tipo de cosas que han hecho que una buena parte de la ciudadanía haya decidido hace mucho tiempo no tomarse en serio a los políticos. López acabará comprándose un abono para un centro de rayos UVA antes de febrero. Como si lo estuviera viendo. Afortunadamente para él, ha sido Obama el ganador en EE.UU., y la imitación le puede salir relativamente sencilla aunque sea pintándose la cara con betún como el protagonista de 'El cantor de jazz'. No quiero ni imaginar de lo que sería capaz López si en lugar de Obama llega a ser Hillary Clinton la ganadora. ¡Qué país y qué paisanaje!.

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viernes 14 de noviembre de 2008

El país de nunca jamás

No sé si estoy más indignado que asombrado, o al revés. La decisión de los futbolistas profesionales vascos de negarse a jugar el partido del próximo mes contra Irán bajo la denominación de Euskadi, en lugar de la de Euskal Herria, como se llamó el año pasado, me ha dejado conmocionado. Estamos ante una nueva prueba de la capacidad que tenemos los vascos para dividirnos entre nosotros hasta los límites de la nanotecnología. Si no tenemos un motivo, lo inventamos. El lunes fue EA la que anunció que no concurrirá a las próximas elecciones en coalición con el PNV. Los de Aralar y Esker Batua no se ponen de acuerdo ni para decir si están negociando entre ellos o simplemente se están haciendo ojitos. Ahora nuestros futbolistas nos comunican que nos dejan sin partido de la selección porque no se ponen de acuerdo con la Federación sobre la denominación del equipo. En este blog se puede leer un más que razonado y razonable texto sobre el asunto, así que a él me remito. Es difícil añadir algo más a lo escrito por alguien que se autocalifica como no nacionalista (vasco). Creo que si todos los no nacionalistas fueran como el que firma el post, a todos nos iría mucho mejor.
El nuestro sí que es el país de nunca jamás, y no aquel en el que vive Peter Pan. Por no tener, ya no tenemos ni nombre. Si en el PNV todavía discuten si seguir escribiéndolo con zeta, como hizo Sabino, o con ese, como dice Euskaltzaindia, ahora acusan a la izquierda abertzale de recuperar la denominación Euskal Herria. Formamos la única sociedad del mundo que es capaz de transformar la toponimia en un arma arrojadiza.
No voy a entrar a juzgar a los futbolistas por su decisión, como tampoco voy a juzgar a la Federación Vasca por transigir el año pasado con la exigencia de los jugadores y desdecirse ahora tras sufrir, sin duda, otras presiones que tampoco hace falta ser un experto para saber de dónde vienen. No voy a reprochar nada a los jugadores que se la cogen con papel de fumar a la hora de discutir el nombre de la selección vasca y no tienen ninguna duda terminológica cuando juegan para la selección de España cuando les convocan. Tampoco voy a acusar ahora a los responsables federativos de conformarse con organizar el partidito anual para justificar su existencia y no dar, ni favorecer a otros, medio paso más hacia la oficialidad. Tampoco voy a dar pábulo a aquellos que, como el socialista Pastor, dirigiéndose a los jugadores les han dicho que se dediquen a jugar y se olviden de otras cosas, como si el hecho de ser futbolistas les inhabilitara como personas, o a los que, como Basagoiti, han acusado de cobardía a algunos de los que han firmado el dichoso manifiesto. Tampoco voy a decir nada de aquellos que se llenan la boca con la historia de la selección vasca, pero que callan como muertos cuando hay que hablar de su futuro.
No tengo ganas ni humor para decir nada de nada. A estas horas, lo único que está claro es que este año no tendremos derecho ni a disfrutar de ese sucedáneo del partidito navideño. Estoy harto. Harto de formar parte de una sociedad cainita en la que sus miembros son incapaces de mirar más allá de su ombligo; de una sociedad repleta de poseedores de la verdad absoluta. Tengo la sensación de que no somos más que un hatajo de imbéciles. Todos. Y la verdad, no me gusta.

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miércoles 12 de noviembre de 2008

Nuestra visión del inmigrante

Alguien con tanto cinismo como sentido común me espetó hace ya algún tiempo una sentencia demoledora. 'Nosotros no somos racistas porque no tenemos negros', soltó sin previo aviso. En el concepto 'negros' abarcaba a todas las inmigraciones posibles. Entonces, todavía, no vivíamos la situación actual y los negros eran los diferentes por antonomasia. No pretendía mi interlocutor, a quien no tengo por racista, ni mucho menos, justificar o disculpar algunas actitudes xenófobas que por aquellas fechas se habían producido en algunos lugares de Europa. Simplemente hacía el ejercicio de ponerse en el lugar del otro y llamar la atención sobre la alegría con la que nosotros nos vanagloriabamos de nuestra posición respecto a otras culturas y razas cuando en realidad sólo teníamos noticia de ellas por televisión.
Cualquiera que haya pateado las calles de París o Londres por poner dos ejemplos más o menos cercanos, puede hacerse una idea sobre a lo que se refería mi interlocutor. Alguna vez que me ha tocado ser el único blanquito en un vagón de metro atestado en una de esas ciudades, he recordado aquellas palabras. Ahora que menudean actitudes de claro signo xenófobo, como algunos comentarios o ciertas miradas, recuerdo también aquellas palabras. Qué felices nos escandalizábamos por algunos comportamientos impresentables que ocurrían a muchos kilómetros de donde nosotros vivíamos junto a los de siempre, los de casa, los de 'aquí de toda la vida'.
Afortunadamente, creo que hemos sabido sacar provecho de experiencias ajenas y que nuestra sociedad mantiene un espíritu colectivo tendente a estar muy en guardia respecto a estas cuestiones, de modo que de una manera consciente o inconsciente, quizá espoleados por mantener una actitud que consideramos políticamente correcta, como grupo tratamos de respetar al diferente y hacer valer ahora que nosotros también tenemos negros entre nosotros, como diría mi amigo, nuestra antigua condición de no racistas. Es importante que mantengamos ese espíritu porque solo por esa vía podremos demostrar con hechos lo que antes solo proclamábamos con palabras.
Y es importante que mantengamos ese espíritu colectivo, porque me da la impresión de que a niveles individuales, o en la intimidad, empezamos a flaquear en el empeño. El último observatorio de Ikuspegi al respecto nos da algunas claves sobre hacia donde vamos. Creo sinceramente que todavía, podemos felicitarnos, pero no sé hasta cuándo de seguir así las cosas. Según esa encuesta no nos gusta que los inmigrantes se reunan en espacios públicos, ni queremos que construyan sus propios locales de culto, con ellos crece la inseguridad... Estamos convencidos de que han venido a aprovecharse de nuestro sistema de seguridad y servicios sociales y que su presencia nos privará a nosotros de algunas comodidades que hemos alcanzado... Mala cosa que empecemos a mirarles de ese modo y mucho peor en estos tiempos de crisis que se avecinan o que ya están aquí. Tengo para mí que los inmigrantes y nuestra propia dignidad como seres humanos van a ser los primeros daños colaterales del colapso económico. Los inmigrantes, por razones obvias; nuestra dignidad como seres humanos, porque si no somos conscientes del peligro, corremos un serio riesgo de descender al estadio animal para ver a nuestro alrededor no a semejantes, sino a enemigos que vienen a arrebatarnos nuestro propio territorio. Ejemplos no nos faltan. Queda por saber si hemos aprendido la lección.

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domingo 9 de noviembre de 2008

Intercesión celestial contra la crisis

Mientras Zapatero sigue jugando al juego de las sillas con Sarkozy para que le dejen sentarse en la cumbre del G-20, la oposición prefiere buscar directamente la intercesión celestial. Entre reunirse con los más poderosos de la tierra o tener hilo directo con las más altas instancias en el sentido estricto del término, es que no hay color y, de siempre, la derecha ha tenido más mano con los poderosos, para qué nos vamos a engañar. No me ha extrañado que Rouco y Gallardón se hayan dirigido directamente a la Virgen de la Almudena para que interceda por los más afectados por la crisis. Lo novedoso está en el objeto de la petición, no en el hecho mismo de la petición. Hace unos pocos años, cuando España era un país rural y reseco, siempre castigado por la pertinaz sequía pese a los desvelos de Franco, que se hartó de inaugurar pantanos, era frecuente sacar a pasear al santo local en procesión en rogativa de lluvia. Después los que habían acudido fervorosos a la procesión, se reunían en el teleclub del pueblo para ver una del oeste y se descojonaban cuando veían a los indios bailando la danza de la lluvia,¡los muy infieles!.
Ahora que España es un país moderno y poderoso, que es alguien en el mundo, como lo demuestra que su presidente va a las cumbres con su sillita plegable, cuando antes usaba esa sillita para ir a la plaza del pueblo a ver la función de los titiriteros, es lógico que cambie el objeto de las rogativas para estar en consonancia con las circunstancias. A estas alturas no es de recibo que andemos molestando a la divinidad pidiendo algo tan vulgar como la lluvia. Para un país que es alguien en el concierto internacional, aunque sea el que lleva las maletas, pero alguien, qué menos que pedir a la Virgen que nos guarde los ahorros, nos proteja de los banqueros y nos cuide nuestras hipotecas. Dios proveerá hermanos...

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viernes 7 de noviembre de 2008

El bilingüe que hablaba tres idiomas

Leído en la edición del País Vasco de El País. Bilingüe. Habla euskera (tiene el título EGA), castellano y francés. Se trata de un apartado de una noticia referente a la reciente dimisión del Defensor del Menor, Rafael Masa.
Como las erratas las carga el diablo caben varias interpretaciones a este curioso misterio lingüístico que atribuye el diario al señor Masa, entre las que no cabe descartar de buenas a primeras una traición del subconsciente del autor de la pieza. Propongo pues varias posibilidades y que cada uno se quede con la que crea más probable o aporte la suya propia:
a) Como todo el mundo sabe, lo normal para cualquier ser humano es hablar castellano así que el señor Masa es bilingüe porque habla euskera y francés.
b) El señor Masa tiene la habilidad adquirida de hablar euskera (tiene el título EGA) además del castellano, que es lo natural. Lo del francés cabe entenderlo como una desviación. ¡Qué le vamos a hacer!
c) El señor Masa es bilingüe porque habla castellano y francés que son dos idiomas serios. Que tenga el título EGA no garantiza que hable euskera. Se lo sacó para unas oposiciones.
d) El autor de la información es de letras y siempre se le ha dado mal la Aritmética. Además no hay tanta diferencia entre dos y tres, al fin y al cabo son dos números consecutivos.
e) El autor es de ciencias y nunca se le ha dado bien la asignatura de Lengua. Bilingüe es un concepto que encierra cierta complejidad.
f) No seamos malpensados. Es una simple errata. Ocurre hasta en las mejores familias.

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miércoles 5 de noviembre de 2008

Yes, we can

Llámame escéptico, pero no consigo subirme a la ola de entusiasmo que recorre el mundo (excepto Israel que 'votaba' por McCain) tras el triunfo de Obama. Vaya por delante que me alegro por la victoria del candidato demócrata aunque solo sea porque era el menos malo de los dos contendientes. Pero de ahí a creerme que estamos en el inicio de un cambio de calado en el mundo, va un trecho que me va a costar recorrer porque en estas cosas soy un tomista resabiado y si no lo veo no lo creo.
Claro que puede suceder que como estamos en medio de una ola de entusiasmo mundial, esa misma ola, aunque ficticia e hinchada por los mass media, sea capaz de arrastrarnos a una playa más idílica que aquellas erizadas de defensas en las que nos estaba obligando a desembarcar un día sí y otro también George W. Bush en su perenne asalto a la Normandía del eje del mal. Al fin y al cabo si vivimos en un mundo virtual, no habría nada extraño en que a fuerza de creernos el cuento de hadas, acabáramos viviendo en su trama como Alicia; cosas más inverosímiles se han visto en Hollywood.
Yes, we can, proclaman Obama y sus seguidores. Sí, podemos. Pero ¿a qué se refieren exactamente cuando realizan tal afirmación?. ¿Qué es lo que tan seguros están de poder hacer?. Esta misma mañana oía unas declaraciones de un votante hispano de Obama. Ahora mis hijos sabrán que en este país pueden convertir en realidad cualquier sueño que se propongan, decía entusiasmado y un tanto místico. El viejo mito del sueño americano agitando las neuronas del emigrante. Demasiado peliculero para ser verdad. No hay duda de que la campaña de Obama ha sido excelente y como tal ha rendido sus frutos. El entusiasmo popular que ha despertado no se veía desde que se dejaron de proyectar los films en blanco y negro que protagonizaba el bueno de James Stewart.
Me gustaría mucho sumarme al entusiasmo popular y soñar con el mundo mejor que nos propone Obama. Celebrar que por fin un negro vaya a residir en la Casa Blanca, aunque esté lo suficientemente blanqueado por el sistema como para haya que fijarse mucho en el color de su piel. Pero me cuesta demasiado. Será que me estoy haciendo viejo y he vivido tantas decepciones políticas que mi inconsciente me quiere evitar una más.
Estoy seguro de que con Obama las cosas funcionarán de una manera más civilizada que con su predecesor, lo que tampoco es tan difícil. Pero estoy igual de seguro de que si EE.UU. necesita una guerra la tendremos, como la hemos tenido siempre al margen de quién fuera el inquilino de la Casa Blanca.
Si todo esto se hubiera producido en el siglo XIX yo también estaría gritando ¡yes, we can!. A estas alturas del siglo XXI prefiero ahorrarme entusiasmos de los que luego me pueda arrepentir. Ojalá me equivoque y Obama sea el mesías que nos anuncian los modernos heraldos de la comunicación. Empezaremos a comprobarlo cuando dentro de unos meses tenga que empezar a pagar las facturas de la campaña; cuando los que deciden al margen de las urnas le cuestionen si eso que dice que puede hacer coincide con lo que realmente debe hacer para que el sistema siga funcionando. Veo a Obama en la tele y me acuerdo de la imagen de Lula cuando ganó las elecciones en Brasil. ¡Cuánto entusiasmo dilapidado!

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lunes 3 de noviembre de 2008

Rizar el rizo o el cierre del círculo


A riesgo de que este post suene a publicidad, no me resisto a comentar una noticia que me ha dejado boquiabierto por lo que encierra de paradoja o porque define con una precisión inusitada el actual estado de cosas. Me refiero al lanzamiento por parte de Playstation de un nuevo juego para sus pantallitas, nada menos que el fútbol-chapas. Con este juego doy por definitivamente cerrado el círculo que nos constriñe al mundo virtual alejándonos para siempre del mundo real, el que se toca y se huele. Escribimos en el ciberespacio, la música ya no se puede palpar en un vinilo, sino que se baja y se escucha sin 'verla' físicamente, una voz metálica nos orienta para llegar a nuestro destino cuando conducimos y hay hasta quien práctica eso que llaman sexo virtual que es una suerte de onanismo con el ratón del ordenador como herramienta. Una marca de pan de molde, que hasta la fecha era un no-pan al que recurríamos en caso de emergencia, acaba de anunciar que a partir de ahora nos venderá el auténtico pan de horno, y los más snobs, influenciables o simplemente cretinos, se lo han pasado bomba este fin de semana celebrando Halloween. Supongo que ahora estarán pensando en dónde comprarse el pavo para celebrar el Día de Acción de Gracias. Lo podrán cocinar con el caldo de la abuela que nos venden envasado en un tetrabrick.
Hasta ahora creía que había sido capaz de asumir todo eso a partir de la fortaleza mental que había adquirido desde mi más tierna infancia, cuando ya existían el café soluble descafeinado, que es al café lo que la música militar a la música, y la sacarina. Pero a partir de la llegada del fútbol-chapas virtual ya nada podrá seguir siendo como era. La tecnología se ha apropiado de la manera más obscena de un reducto de imaginación infantil que debió de quedar a salvo por el bien de todos. Jugar al fútbol, o a los ciclistas, con las chapas de las botellas de refresco o de cerveza era el mayor monumento a la creatividad y a la imaginación del ser humano, amén de un prodigio de artesanía, constancia y un punto de descaro que siempre hace falta en la vida. Había que ir por los bares a recoger las chapas que había en el suelo, escondidas entre el serrín, las servilletas de papel,las colillas y los huesos de aceituna. Sí, había que recogerlas en su entorno natural y no recuerdo que nadie pillara una infección por hurgar en aquel ecosistema. Había que elegir las que el abridor no había doblado y mantenían su forma original casi intacta. Luego había que buscar un trozo de cristal, o romper uno, para que nos vamos a engañar, y limar un trozo pequeño contra el adoquín de la calle o un muro de piedra hasta darle la forma circular que permitiera su encaje en la chapa. Si te cortabas, bastaba chuparse el dedo para curarlo. La saliva era nuestro mejor antibiótico. Hecha la operación y comprobado el ajuste de las dos piezas, quedaba solo lo más importante: recortar del cromo la cara del futbolista o del ciclista para encajarlo entre el metal y el cristal. La humilde chapa rescatada de la basura adquiría entonces vida propia y una categoría muy superior incluso a la que le había otorgado su función original. Ya no era un simple tapón que contenía las burbujas del Kas o de la Mirinda; se acababa de convertir nada menos que en Iribar o en Gabika. Con ella en el bolsillo no hacía falta tele ni radio. Sólo un bocadillo de pan con chocolate para alimentar los sueños del niño que pintaba en el suelo un campo de fútbol o una etapa montañosa del Tour, llena de curvas, con una tiza previamente 'levantada' de la pizarra de la escuela.
Los niños de ahora no tendrán que hacer nada de eso para jugar a un juego del que ni siquiera saben cuál es su origen. Jugarán apretando botoncitos en el salón de su casa, como si el juego fuera un objetivo en sí mismo. Nunca entenderán que más importante que el juego fue en su día su construcción, el trabajo previo, el quedar con los amigos para ir a recolectar chapas, encontrar un cristal, o romperlo, pasar la tarde limándolo...Llevaba días todo aquello antes de que los niños de entonces pudieran ponerse a jugar, y ello si no venía antes un mayor y arramplaba con el trabajo que habían hecho, que entonces no había bullying sino chaval dame eso que te parto la cara.
Han inventado el fútbol-chapas virtual. Me veo a mi mismo como mi abuelo preguntándome, pero ¿a dónde hemos llegado?.

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