sábado, 10 de enero de 2009

Cae la nieve


Vivimos en la era de la información... meteorológica. El tiempo ha pasado de ser un tema de conversación recurrente para romper el embarazoso silencio del ascensor en compañía de un desconocido, o peor, de un vecino con el que apenas te saludas, a convertirse en un tema por sí mismo, en el temazo que hasta abre los informativos cada vez con mayor frecuencia. Los meteorólogos se han convertido en estrellas de la televisión, y la radio nos informa cada media hora de los grados exactos que disfrutamos o padecemos. Es noticia de primera que haga frío en invierno y calor en verano. Basta con poner por delante el sustantivo ola para que el calor o el frío adquieran categoría de catástrofe y justifiquen los ríos de tinta. Han conseguido dar la impresión de que hemos terminado dominando el tiempo meteorólogico, solo por la abundancia de información de que disponemos. Ello por no hablar de los servicios de Protección Civil, moderno sustitutivo de las madres que nos recomendaban salir con jersey en agosto porque a la noche ya empieza a refrescar. Los de Protección Civil nos pintan el futuro inmediato con los colores de sus alertas: naranja, amarillo, verde pistacho, azul marino... y nos dan buenos consejos para que preservemos nuestra buena salud. En agosto, a treinta y cinco grados a la sombra, nos recuerdan la conveniencia de ir por la sombra y beber un trago de agua fresquita. Por el contrario, en invierno, cuando caen las temperaturas, nos ayudan a repasar nuestro fondo de armario aleccionándonos sobre las nefastas consecuencias que tendría para nuestra salud el hecho de salir a pasear con un niki de manga corta.
Parecía que lo teníamos dominado y que controlábamos la situación, pero la Naturaleza nos ha vuelto a dar una lección. Una nevada, potente, pero tampoco sorprendente en el mes de enero en el hemisferio norte, ha bastado para poner patas arriba a todo Madrid y a muchos donostiarras, improvisados patinadores a la orilla de la Concha e involuntarios visitantes de los servicios de traumatología. Ni los metereólogos, que nos dicen que mañana a las seis de la tarde lloverá un poquito en la cabecera del Ebro, ni los de Protección Civil, que nos recomiendan que en verano andemos por la sombra, han sabido anticiparse a una nevada que ahora nos dicen que sabían que iba a venir pero no que iba a ser tan fuerte. Al estilo de los expertos en economía que nos explican las causas de la crisis una vez que se ha producido, los meteorólogos nos explicaban ante un mapa de colorines cómo y porqué se había producido la catástrofe, mientras miles de ciudadanos permanecían atrapados; lástima que no lo hubieran sabido doce horas antes.
Ahora les llega a los políticos el turno de echarse la culpa unos a otros. De momento, algunos se han dignado en pedir disculpas a la ciudadanía por su falta de previsión y su nula organización. No es la primera vez, ni será la última, pero estoy seguro de que a partir de ahora tendremos alertas de todos los colores y quitanieves en las carreteras hasta el mes de mayo. Prefiero seguir escuchando al simpar Adamo mientras canta Tombe la neige...

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4 comentarios:

Gontzal dijo...

No es ni la primera vez ni será la última. Hay cosas que no se pueden prever. El problema es el que dices, que ahora para prevenir nos volveremos a encontrar con alertas constantes. Como nos acostumbraremos a las alertas, pues pasaremos y nos volverá a pillar. Hace cuatro años pasó exactamente lo mismo, colapso más absoluto en las carreteras

Para vuestra tranquilidad, el Gobierno Vasco ha gastado un dineral en equipos de supercomputación que utilizará, entre otras cosas, para Euskalmet, ¿servirá para evitar este tipo de situaciones? Pues no...

Juan Carlos Latxaga dijo...

Hay cosas que no se pueden prever, efectivamente Gontzal, pero no es la primera vez ni será la última, que una nevada que en Francia sería una anécdota, se convierte aquí en una catástrofe. Mucha protección civil cuando no pasa nada, pero a la hora de la verdad, rien de rien

Gontzal dijo...

Estoy de acuerdo JC, es cierto. En Alemania paralizarían el país 4 meses al año con nuestra previsión. ¡Encima con muchos coches de tracción trasera (BMW, Mercedes...) que aquí nos acongojan...

Oye, en Getxo ¿qué tal estamos preparados en materia de Protección Civil? ¿qué dice el concejal de la materia? ;-)

Juan Carlos Latxaga dijo...

El concejal debe de estar muy ocupado porque ya ni viene a las tertulias :-)