miércoles 7 de enero de 2009

Obama está profundamente preocupado; menos mal

Barack Obama ha tardado casi dos semanas en decir algo en público respecto a la masacre que está perpetrando el ejército israelí en Gaza. El presidente electo, aunque todavía no ejerciente, ha dicho que está muy preocupado, por lo que está sucediendo en la franja. Han tenido que morir cuarenta civiles, entre ellos varios niños, tras el ataque perpetrado contra una escuela de la ONU en la que estaban refugiadas las víctimas para que quien se presentó (y ganó por ello) como la gran esperanza del cambio, haya manifestado su preocupación. Menos mal. Ahora ya sabemos que el nuevo inquilino de la Casa Blanca está al menos preocupado. Después de once días de matanza organizada y planificada, el nuevo jefe del mundo ha dicho que está preocupado. No ha dicho que está en contra; ni siquiera que le parece mal. Ha dicho que le preocupa que uno de los ejércitos mejor entrenados y armados del mundo, esté masacrando a la población civil de Gaza. Ha dicho también, que de momento, y hasta el día 20, Bush sigue siendo la única autoridad en la política exterior de EE.UU.
No diré que Obama me ha decepcionado, porque para que alguien te decepcione, antes ha tenido que ilusionarte y a mí Obama me ha ilusionado lo justo, que tampoco es para tanto teniendo en cuenta lo que tenía enfrente. Alguien que ahora no recuerdo, dijo en su día con fina ironía que después de ocho años de mandato de Bush, hasta Rajoy podía ganar las elecciones americanas. Esconderse ahora en el formalismo de que hasta el día 20 Bush sigue siendo el presidente, no es más que una forma de escapismo. Bush era más presidente hace diez meses, o medio año, y ello no fue cortapisa para que Obama se marcara una gira internacional y mantuviera encuentros con diversos líderes para presentar su política exterior.
No me ha decepcionado Obama, como tampoco me ha llamado la atención que durante estas dos semanas de matanza, nadie en los medios de comunicación, haya reparado en preguntar al presidente electo por el asunto. Nos han contado, eso sí, dónde dormirá en Washington hasta que Bush le entregue las llaves de la Casa Blanca, a qué colegio irán sus niñas, o cómo vestirá su señora esposa el día del juramento; todas informaciones imprescindibles y del máximo interés. Así se escribe la historia.
Claro que si Obama ya nos ha dado una muestra de por dónde pueden ir los tiros (y nunca mejor dicho) en cuanto a la política exterior americana, qué decir de nuestros magníficos representantes europeos, dispuestos otra vez a hacer el mayor de los ridículos en beneficio de la paz mundial. Solana, Sarkozy y compañía no solo están tan preocupados como Obama sino que incluso han exigido a Israel que permita el paso a la ayuda humanitaria, exigencia a la que Israel ha hecho oídos sordos, poniendo en evidencia lo mucho que le preocupan las demandas de los europeos. Quizá si en lugar de Israel, el estado atacante fuese Irán, a estas horas estaríamos hablando de sanciones económicas, embargos, y hasta reuniones del Consejo de Seguridad de la ONU. ¿La ONU he dicho?. Qué cosas digo...

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2 comentarios:

Gontzal dijo...

JC, seamos pacientes con Obama. Confío en que sea buen presidente. No porque haya dado motivos para ello, simplemente porque el tercero de la foto de las Azores ha dicho que nos va a llevar a un "previsible desastre económico" y ha catalogado su victoria como "exotismo histórico".

Vista la capacidad del melenudo pitoniso para acertar en sus apuestas (armas de destrucción masiva, 11M, el nombramiento de Rajoy...), seguro que acaba siendo un líder que pasa a la historia... para bien.

Juan Carlos Latxaga dijo...

No se trata de confiar o no. Personalmente creo que las cosas mejorarán en cierta manera, sobre todo porque es difícil hacerlo peor que Bush. Pero soy escéptico ante tanta operación de imagen y marketing. Obama no es el nuevo presidente ni porque es negro ni porque es progresista. Es el nuevo presidente por la concatenación de una serie de circunstancias (hartazgo después de ocho años de Bush, guerras, crisis económica) y una excelente (y carísima) campaña electoral.
A los que ven a Obama como el nuevo Kennedy, les preguntaría ¿el Kennedy de Bahía Cochinos, tal vez?.
En resumen, Obama hará lo que pueda o le dejen hacer las grandes corporaciones, que son lo que llamamos poderes fácticos. Y termino insistiendo: su silencio ante la crisis de Gaza no es el síntoma más alentador.