La primera reacción de la citada opinión pública es la consabida exclamación: ¡a dónde vamos a llegar!, seguida de la menos retórica pregunta: ¿qué pasa con la juventud de hoy en día?. Exclamación y pregunta que se vienen repitiendo generación tras generación y seguirán haciéndose nuestros descendientes a medida que vayan cumpliendo años y se alejen de la edad juvenil.
Tampoco ha faltado el consabido retén de guardia de sociólogos,psicólogos y educadores, que se han abalanzado a los medios de comunicación a explicarnos las razones por las que estas cosas pasan hoy en día. Según la adscripción ideológica de estos expertos, los motivos de tan desviadas conductas van desde el nefasto, por blando, sistema educativo que hemos organizado, hasta la profusión de películas de contenido violento y sexual en la tele. El arco es tan amplio que seguro que cada uno de nosotros encontrará un buen motivo que explique las razones por las que un niño de trece años y una niña de quince son padres de una criatura, o un chaval de veinte años mate a su ex novia de diecisiete y la arroje al Guadalquivir. Para que ambas historias ganen en truculencia y el escándalo de la opinión pública sea casi tan grande como el volumen de negocio que están haciendo los medios de comunicación, debemos añadir que en Inglaterra, dos chavales de catorce y de dieciséis años reclaman para ellos la paternidad del bebé que se adjudicó al niño de trece, y que en Sevilla se ha descubierto que el presunto asesino (o asesino confeso, según gustos y libros de estilo) vive ahora en casa de su 'novia' de catorce años que a la sazón, está embarazada, y que al menos otro menor de quince años, le ayudó a desembarazarse del cadáver.
Lo que más me llama la atención de todo esto es la presencia mediática de todos los protagonistas con nombres, apellidos y fotos en poses variadas y sin ningún atisbo de censura o enmascaramiento. Dicen, los que saben, que la exhibición gráfica obedece al hecho de que los padres o responsables legales, han dado (o cobrado) el permiso pertinente. No sé si ésta puede ser razón suficiente para saltarse tan alegremente el derecho que tienen los menores a la protección de su imagen, porque si así lo fuera estaríamos ante un derecho cuyo disfrute depende de la voluntad o el afán recaudador de los padres, cuando se supone que la ley está escrita precisamente para proteger a los menores en su indefensión.
Un periódico o una televisión, puede ganarse la obligación de pagar una buena indemnización si comete el descuido de exhibir a un menor mirando un escaparate de la Gran Vía, por ejemplo, si no cuenta con el preceptivo permiso de sus progenitores. En cambio, ahora estamos viendo a un niño de trece años posando con su bebé en brazos y respondiendo a entrevistas con la ingenuidad y la ignorancia propias de su edad. De la misma forma, hemos visto a una menor, ahora muerta, en brazos de su novio, cuya actual pareja, embarazada a los catorce años, ya ha actuado con soltura en al menos un programa de televisión.
Hasta el momento no tengo noticias de que algún juez haya intervenido al respecto. Ni aquí ni en Inglaterra.
Edito y matizo. La fiscalía de menores de Sevilla ha dado un paso interesándose por el asunto. Veremos hasta dónde llega ese paso, aunque me temo que el 'mal irreparable' ya está hecho.
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2 comentarios:
Ya lo dice Federico, que el problema es la LOGSE, y los obispos nos recuerdan a diario las consecuencias de la Educación para la ciudadanía...
La respuesta la has dado tú mismo JC, el problema son esos padres, esos que por unos 'cienes' de euros dejan que las caras de sus hijos adolescentes sean conocidas en todo el mundo o alojan al novio de 20 años de su hija de 15 en casa. ¿Embarazo? Lo raro es que no esté de gemelos, coño.
Y mientras tanto, la Obregón forrándose a costa de las sentencias que penalizan sacar a su hijo escupiendo a los fotógrafos... coherencia total.
El problema ha existido, existe y existirá, como bien dices, con cualquier generación. La diferencia, ahora, es la salvaje repercusión mediática de cualquier crimen o del caso de los chavales de 13 y 15 años. Antes hubiesen acabado en un convento y ahora salen en la prensa.
¿Hablas de jueces? Dale tiempo a que coja Baltasar la escopeta el fin de semana y lo menos procesa a la Thatcher por crímenes a la humanidad por la no transferencia de valores a la british chavalería. ¿Solucionaría algo la ilegalización de la igleisa anglicana? Que vayan repasando los estatutos... badezpadan.
Efectivamente Gontzal, creo que el debate está en la repercusión que tienen estos casos en la prensa. Pero no solo estos casos. La competencia feroz está llevando a los medios a traspasar hasta la frontera del ridículo haciendo noticia hasta de la lluvia en primavera. No se cómo definirlo, gigantismo, exageración, derroche, nulo sentido de la medida... vergüenza ajena
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