miércoles 4 de febrero de 2009

Ya asoma el pelito de la dehesa

Cuando todavía la crisis no era tal, sino una simple desaceleración de nuestra acelerada economía, ya advertíamos del peligro añadido que conllevaba el período de vacas flacas que ya asomaba más acá del horizonte, a pesar de Zapatero. Toda nuestra lujosa solidaridad, nuestro fraternal compromiso con los menos favorecidos del mundo, mientras nosotros vivíamos en la opulencia, corría el riesgo de marchitarse.
La caridad bien entendida empieza por uno mismo, advierte uno de los asertos más cínicos y bordes que conozco. Cínico y borde, sí, pero de amplio seguimiento y mayor cumplimiento, me temo que aquí y en Pernambuco. A medida que crecen las cifras del paro, crece nuestra distancia con el distinto. La pérdida de puestos de trabajo corta el riego de forma inversamente proporcional a nuestra vena solidaria. Cuanto más apurados nos vemos, más aviesa es la mirada con la que observamos al forastero que tuvo la osadía de cruzar el Mississipi en busca del oro del oeste. Algunos ya se lo están diciendo por las esquinas: no debiste cruzar el Mississipi, forastero.
He leído por ahí que algún conspicuo miembro del partido del niño Antoñito, el que también quiere ser lehendakari, ha dicho que en el actual estado de cosas sería mejor ahorrarnos el 0'7% del presupuesto que destinamos a la solidaridad. Desde Inglaterra nos llegan noticias de huelgas con claros tintes xenófobos, contra la contratación de trabajadores extranjeros (italianos y portugueses) para la construcción de una refinería. Ahora CCOO, nos alerta de los grandes males que nos acechan, también por la presencia de extranjeros en la construcción. Dice el sindicato que la amplia presencia de trabajadores portugueses en el sector del ladrillo, que cifra en un ochenta por cien, cobrando salarios de miseria y cubriendo jornadas laborales previas a la revolución industrial, puede provocar un grave conflicto social. Me pregunto qué han estado diciendo al respecto CCOO y los demás sindicatos durante todos estos años. Ya, ya sé que de vez en cuando saltaban a las páginas de los periódicos algunas historias de trabajadores en régimen de esclavitud, en la construcción o en el campo. Historias humanas que empezaban y terminaban ahí, en las páginas de los periódicos o, a la sumo, servían de guión para un capítulo de Callejeros.
Ahora los sindicalistas se temen un estallido social que no hace falta describir aquí. British job, british workers, proclaman los huelguistas ingleses. Así, dicho en inglés parece que suena más fino y menos ultra, pero el fondo es el mismo que tanto nos horroriza cuando lo proclama LePen en Francia.
Ser solidarios desde la opulencia, dejar que otros aprovechen las migajas que caen desde nuestra bien surtida mesa, nos permite adornarnos con una pátina de modernidad y progresía. La cosa se complica cuando dejamos de ser opulentos y ya no caen tantas migajas porque nos las hemos comido casi todas. Entonces es cuando nos asoma el pelo de la dehesa y el internacionalismo del que tanto presumimos se eriza de fronteras, barreras, aranceles y exigencia de limpieza de sangre a la hora de firmar un contrato.
Vete tú a hablarle de solidaridad a un padre de familia que se ha quedado en el paro, te espetan. Desmontar un discurso tan fácil y demagógico necesita una respuesta muy bien articulada y argumentada. Se admiten propuestas. Es urgente.

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4 comentarios:

Gontzal dijo...

¡Ay amigo! Qué complicado resulta repartir cuando hay poco...

Pues nada, los inmigrantes para su casa, que mi calle está llena y así me dejan sitio para aparcar. ¡Encima no cotizan a la SS los tíos jetas!

Qué poco protestábamos cuando había déficit de trabajadores para recoger fruta, cuidar ancianos, limpiar casas o tirar de pico y pala a cambio de cuatro duros sin cotización y sumisos para que no pusiésemos en evidencia su ilegal situación.

La caridad del primer mundo es inexistente. No hay peor cosa que dar un mínimo del sobrante para limpiar la conciencia.

Y del partido de Artoñito, espérate JC, no acaben plantando que devuelvan el 0,7 de ejercicios anteriores... que los artículos de la tienda del espía salen muy caros.

Juan Carlos Latxaga dijo...

Y me temo que esto, aquí, no ha hecho más que empezar a la vista de las cosas que se oyen y se ven en Inglaterra, Francia, Italia y otros países "del entorno"

Antonio Piera dijo...

En efecto, JC, me lo has quitado de la boca. Y lo que te rondaré, morena. Además, al ser la crisis de alcance mundial, tampoco su vuelta a casa resulta una solución. Entre mantenerse de los rescoldos de una patética sociedad del bienestar y no tener donde caerse muerto en casa, yo tendría sencilla la elección.

Te apuesto corderos contra pajaritos a que antes de que el gallo cante tres veces empezamos a escuchar desmarques peperos de naturaleza lepeniana por aquí, e incluso también de algunos de los que menos cabría esperarse, tipo Rosa Díez y hasta acendrados nacionalistas como ERC.

Cosas veredes, Sancho.

Juan Carlos Latxaga dijo...

Antonio, de momento, así como para entrar en calor, la patronal vuelve a pedir el despido libre... para evitar el aumento del paro. El que no se les mueva un solo músculo de la cara tras semejante petición es una nueva demostración de la extraordinaria consistencia del hormigón armado.