Antonio Basagoiti, el líder del PP en el País Vasco, se ha erigido en el líder del asedio a la televisión pública vasca, ETB. Utiliza para ello munición de grueso calibre, sin que, de momento, nadie del PSE haya dicho en público qué opina de las acusaciones que está vertiendo su valedor para acceder al Gobierno vasco. Ha dicho Basagoiti, entre otros excesos, que ETB se dedica a "dar bola a ETA", lo que sin duda, debiera haber despertado al menos la curiosidad del juez Garzón, sin que conste que así haya sido de momento. Decir que ETB "da bola a ETA", tres meses después de que ETA dejara el edificio que sirve de sede a la televisión vasca como un colador, coche bomba mediante, tiene difícil explicación. No se conoce a nadie que esté dispuesto a destruir a quien "le da bola", ni siquiera en un sitio tan raro como Euskadi, el único punto geográfico del universo mundo donde convergen el PP y el PSOE.
Lo que está haciendo Basagoiti tiene, claro que sí, una sencilla explicación, al margen de la grosera acusación de connivencia con ETA. El líder del PP vasco está impaciente por tomar el control de los resortes que él considera imprescindibles para reconducir a la sociedad vasca al terreno que él le gustaría que estuviera. En su apremio, se ha olvidado incluso de enharinarse la patita antes de meterla por debajo de la puerta. Se agradece su simpleza porque así ahorra aclaraciones.
Cambiar el mapa del tiempo de ETB es la consigna. Según Basagoiti, Euskal Herria "es algo mítico que no tiene ninguna consistencia política ni histórica". Sin entrar en debates historicistas o políticos, lo más probable es que Basagoiti no conozca el significado de mítico, aunque dudo de que desconozca el carácter de entidad cultural del área geográfica que aparece en el para él maldito mapa del tiempo del Teleberri, un mapa que, por cierto, la mayoría social vasca asume con absoluta naturalidad. La obsesión de Basagoiti con el mapa de marras solo pone de manifiesto que para obsesiones identitarias, las suyas.
Los medios de comunicación en general y los públicos en particular, tienen entre nosotros una larga historia que convendría no olvidar. La televisión pública llegó en pleno franquismo y desde el minuto uno de su primera emisión (que consistió en discurso, misa y bailes regionales) se utilizó como una herramienta más desde la que propagar la ideología del régimen. La muerte del dictador no cambió demasiado las cosas más allá de la apariencia en el mejor de los casos. Suárez utilizó TVE para vender la transición y su partido, UCD, ante las amargas quejas de Felipe González. Llegado éste a la Moncloa y a las mayorías absolutas, apenas prestó atención a los lamentos de los distintos líderes primero de AP y luego del PP. Mejor no recordar los telediarios del inefable Urdaci en la égida del héroe de las Azores... y así sucesivamente.
Algo parecido ocurre con las televisiones autonómicas. Todas, sin excepción, responden al patrón que establece el partido en el gobierno, según riguroso turno, con más o menos descaro. Sencillamente porque los políticos tienen interiorizado que los medios públicos son eso, medios a su servicio o al servicio de su partido.
Basagoiti no pierde ocasión para criticar a ETB, pero no ha aportado un solo elemento que anime a sospechar que lo que él propugna es un modelo parecido al de la BBC. No. Lo que él quiere, simple y llanamente, es acceder al botón de on, para repetir corregido y aumentado, lo que él acusa de hacer a los que ahora dirigen el ente público. Como si fuera la cosa más natural del mundo.
No es Antonio Basagoiti, en cuanto político del PP, la persona más adecuada para acusar de nada a ninguna televisión. Por si hubiera algún desmemoriado o juvenil que no recuerde lo que fue la televisión de Aznar, tiene a su disposición Telemadrid para comprobar en vivo y en directo lo que entiende el PP como una televisión pública. El silencio del PSE al respecto es más comprensible. Al fin y al cabo, durante catorce años compartieron gobierno con el PNV en Gasteiz y responsables de informativos en Iurreta.
Basagoiti no disimula su intención de hacer de ETB uno de los hilos con los que manejará la marioneta en la que pretende convertir a Patxi López en cuanto éste sea investido lehendakari. En medio quedan los profesionales, algunos de ellos señalados ya por el dedo acusador de queridos compañeros que al parecer también estaban esperando su momento y, por qué no, un sitio a la luz de los focos.
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Dice Caparrós que ahora sí que sí. Que con cuarenta puntos, a tres del
Sevilla, a ver quién es el guapo que le dice que el Athletic no puede luchar
por ent...
Hace 2 días
3 comentarios:
Es aquello que ya le soltó al bueno de Aitzol Zubizarreta. El problema de estos sujetos es que los amigos y las víctimas de ETA las siguen decidiendo ellos, porque JC aquella bomba estaba dirigida a Onda Cero, El Mundo y Antena 3, que parece que tú y yo, además de tantos otros, no nos enteramos.
Me duele EITB y más el panorama mediático que vamos a tener que soportar dentro de un par de meses. Alguien debiera reflexionar sobre la política seguida por el nacionalismo gobernante en este ámbito durantes estos 30 años, engordando a un grupo mediático que da soporte a artículos como el de Antonia Etxarri de ayer en el que ya señala, claramente, cual debe ser la línea a seguir.
Que esta periodista militante de la causa constitucionalista señale con el dedo a uno de los mejores comunicadores de Radio Euskadi o que diga que los periodistas serios de EITB no son los que están en primera línea, es indignante. Ya parece claro que los que van a entrar señalan con el dedo a los que deben salir. Se ve que en breve, aunque sea a través de Radio Taxi, deberemos disfrutar del cocidito madrileño y del morokil bizkaitarra.
No soy objetivo para medir la neutralidad del ente público vasco, pero como abertzale tengo la suerte de poder contar en todas las tertulias con opiniones distintas a las mías de políticos de partidos constitucionalistas o medios de ámbito estatal como El Mundo, El País, ABC y La Razón.
¿Cuál es el modelo que defienden Antonio y Antonia? ¿El de la RNE de 1996-2004? ¿Aquellas tertulias plagadas de Valenzuelas, Dávilas o Zarzalejos, moderadas con mano firme por los suizos Manuel Antonio Rico o Carlos Herrera?
El mapa del tiempo se va a convertir, en breve, en símbolo de la Euskadi que se nos avecina, esa que nos han ocultado en campaña pero que es la misma que pretendían en 2001. A este respecto siempre es mejor atender al abertzale español Iturgaiz, que explica las cosas de manera que las puedan entender interlocutores de su nivel intelectual:
A mí me gusta decir que van a cambiar las cosas, en los mandos de la Ertzaintza, en la ETB, que por cierto se vayan preparando para cambiar el mapa del tiempo y para escuchar el mensaje del Rey, y en sanidad y en educación.
Pues apagaremos la tele y nos dedicaremos a cantar Carlitos.
Basagoiti no sabe lo cabezones que podemos llegar a ser los ciudadanos de a pie, porque él, el niño bonito de Neguri, siempre ha estado por encima de la plebe. Hay camapañas de desobediencia civil noviolenta que no van a saber cómo justificar. Pobres. El agit-prop de los que no tragamos está en marcha, y tenemos medios y ganas.
Lo que tiene que hacer Ppatxi es hablar cuanto antes sobre el asunto.
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