
Cuando el mapa del tiempo de una televisión de convierte en cuestión de estado y salta a las primeras páginas de los periódicos, es que algo muy serio está fallando. ETB estrenó ayer los nuevos mapas para apoyar su información meteorológica. La novedad es que el perfil de Euskal Herria está ahora convenientemente troceado (como dice la consejera Celaá que van a hacer con algunas asignaturas en el modelo A) separando la Comunidad Autónoma de Euskadi de la Comunidad Foral de Navarra y de Iparralde (Francia según Basagoiti). Además, ahora aparecen los territorios limítrofes de Cantabria, Rioja o Castilla-León diluyendo el conjunto en un perfil irreconocible que, al parecer, era de lo que se trataba en el fondo.
Era ésta del mapa del tiempo una de las obsesiones del PP desde del minuto uno post electoral y su cambio se ha convertido en una de las señales del advenimiento de los nuevos tiempos a Euskadi. Conocer por adelantado el tiempo que va a hacer en Laredo o en Haro nos va a hacer un poco más demócratas y nos va a sacar de nuestro secular ensimismamiento que sólo nos conduce a tener extrañas ensoñaciones nacionalistas.
Nunca nadie, en los más de cincuenta años que lleva TVE ofreciendo la información del tiempo desde aquel heroico Mariano Medina, se ha parado a pensar por qué en los mapas españoles siguen saliendo Gibraltar y Andorra. Alguno dirá que son tan pequeños que no se ven en el mapa, y ni siquiera destacan por beber vino en demasía, así que, qué más da.
Nos dicen que el nuevo mapa se ajusta a la realidad constitucional y no les falta razón. El verdadero problema es discernir en qué medida se ajusta la sociología de los vascos a esa realidad constitucional. El verdadero problema no es el interés que podamos tener en saber si va a llover en Castro o va a hacer día de playa en Biarritz; el problema de los que han decidido cambiar el mapa es que, en el fondo, saben, porque no son tontos, que el mapa antiguo sólo les molestaba a ellos. Por eso no se han atrevido a hacer lo que les pedía el cuerpo, hacer un dibujito con los tres territorios de la comunidad autónoma. Por eso, han transigido con el perfil de Iparralde y de Navarra, difuminado, eso sí, pero presente para todo aquel que lo quiera ver. Porque saben que aquí es una mayoría la que quiere ver ese perfil, por mucho que el domingo se vaya a comer una chuletillas a Haro o a darse un baño a la playa de Noja. El problema es que ellos llevan años, décadas, empeñados en hacernos ver que el problema es el mapa, cuando el problema es otro y ellos lo saben. Ese el problema. Y no es un trabalenguas.
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No va más
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Se acabó. Los que se quieran entretener pueden seguir jugando con la
calculadora, pero pueden tener la seguridad de que las hipótesis más
favorables no se ...
Hace 4 meses
2 comentarios:
A mí ni me va ni me viene, pero el nuevo mapa se parece más al de "vasconia" de Krutwig que el anterior. En aras a difuminar el Zazpiak Bat, van a llevarnos a la Gran Navarra, de Burdeos a Garray, de Atapuerca a la Bigorra. Son como niños.
El problema es que un gobierno que no representa a la mayoría no acepta los símbolos que defiende la mayoría sociológica del país, los que este país quiere desde hace muchos años y con los que ha convivido con normalidad.
¿Y sobre el banderón del Gorbea? Silencio, que ese símbolo sí molesta a la mayoría pero agrada a la prensa, que aplaude este cambio simbólico en la información meteorológica, que entiendo tendrá, al menos de momento, como base a la Euskalmet que dirige un tipo capacitado para ello, otrora conductor de autobús.
¿Por qué el tiempo en los Corrales de Buelna y no el de Isla Canela?
Seguro que Caparrós y sus mariachis prefieren conocer el tiempo de tierras onubenses, más ahora que les toca preparar la maleta...
¿Y el de Quito y Guayaquil? ¿No hay en Euskadi más ciudadanos preocupados con el tiempo en esas ciudades que en el de Agoncillo?
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