
Hay un personaje de éxito en una exitosa serie de televisión, llamado Mauricio Colmenero, que caricaturiza al español zopenco, casposo, racista y de derechas. Al hombre no le faltan ni el peinado al agua ni el bigotillo. La caracterización se completa con un empleado del personaje, un inmigrante sudamericano a quien nuestro héroe llama "machupichu", apelativo que, por cierto, ha hecho fortuna a juzgar por cuánto se oye en conversaciones de bar y metro, sobre todo en boca de nuestros preparadísimos jóvenes.
Se trata de una caricatura, es decir una exageración de determinados rasgos de una personalidad. Hay muchos Colmeneros en este país, y algunos incluso son tan casposos como el tabernero de la serie de televisión. Individuos que se creen superiores al resto de la humanidad por el mero hecho de haber nacido en un determinado lugar; tipos que están convencidos de que ser español es lo único serio que se puede ser en esta vida y que no alcanzan a comprender cómo puede haber gentes por esos mundos que hablan lenguas tan raras como el inglés. Los modernos, los postmodernos, los ciudadanos del mundo, se niegan a admitir que algunos de sus compatriotas sean como Mauricio Colmenero. Olvidan que los guionistas que han fabricado el personaje no han hecho otra cosa que fijarse en la realidad y dibujar una caricatura para provocar el efecto gracioso. No han inventado nada, se han limitado a copiar del natural.
Mauricio Colmenero hace gracia por su ignorancia rayana con la burricie, y hasta por su racismo tan brutal que no puede ser real. Nos reimos cuando "machupichu" se queja de las horas que mete en su trabajo en el bar, o cuando recuerda que no ha cobrado desde hace tres meses. Olvidamos que es una caricatura; una copia exagerada de la realidad. Olvidamos que hay Colmeneros y "machupichus" en nuestro entorno; muchos más de los que nos imaginamos.
Por eso nos sorprende por su brutalidad lo que le ha pasado a Edgar Franns Rilles, un inmigrante boliviano de 33 años que ha perdido su brazo izquierdo en un accidente en la panificadora donde trabajaba sin contrato doce horas al día por un sueldo que empezó siendo de 900 euros y que bajó a 700 sin más explicación. Una máquina atrapó el brazo de Edgar hasta seccionarlo. Su patrón le trasladó al hospital pero le abandonó a doscientos metros ordenándole que no diera explicaciones a los médicos. Después, cogió el brazo seccionado y lo arrojó a la basura. Ocurrió el 28 de mayo en Gandía pero no nos hemos enterado hasta ahora. La Policía detuvo al animal que perpetró la barbaridad y horas después lo puso en libertad. No debe de haber muchas panificadoras en Gandía, así que no debería de ser muy difícil para la prensa averiguar en cuál de ellas ocurrieron los hechos. Claro que tampoco nos han dicho el nombre del animal, aunque casi seguro que no se llama Mauricio Colmenero. La realidad, una vez más, ha superado a la ficción.
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4 comentarios:
Gran post JC. Reconozco que Colmenero es mi personaje favorito de esa serie, precisamente por lo hiriente que debiera resultar esa caricatura a toda esa gente en la que se basa el personaje.
Cuando ayer escuché la historia no pude evitar un escalofrío. Es real. Mauricio existe, como dices, tiene la misma frialdad que el personaje de la tele y peores (aún) principios.
Creo que a partir de ahora el de la tele no me hará la misma gracia.
Si los guionistas han creado al gran Mauricio Colmenero es porque les sobran modelos en los que inspirarse. Eso es lo malo. Nos reímos con Charlot en el Gran Dictador, pero conviene no olvidar que se limitó a exagerar al del bigotillo. Insisto. Sigo sin ver en ningún sitio el nombre de la panificadora ni el de sus dueños. ¿Por qué?
Se me quitan las ganas de hablar sobre el athletic leyendo estas noticias. El ataque frontal que se va a contra el euskera . Después de leer a 2 supuestos ertzainas encapuchados VOMITANDO "SUS VERDADES" y esto solo empieza a empezar. Ya empiezo a oir a personas que se arrepienten de haber votado a LOPEZ . Curioso paralelismo con los que se arrepienten de haber votado a MACUA. Pero la culpa no está solo fuera. La tenemos en casa. Ahora más que nunca considero vital una autocrítica seria y profunda dentro del NACIONALISMO DEMOCRÁTICO y una autocrítica con un proyecto que unael prácmatismo del día a día con la NO renuncia a nuestros objetivos finales.La solución no pasa ni por AZKUNAS,JOSE LUIS BILBAO, EGIBAR, IBARRETXE. Tiene que surgir una tercera via que recupere la ética como un concepto NECESARIO. NO más apoyoa a tipos de la catadura de JABYER FERNANDEZ.Los errores se pagan y J.l.B. tiene que pagar el suyo. Y no lo ocultemos. Tenemos "MICHELINES y "NACIONALISTOS" que se acercan al olordel euro.No comparto el "liberalismo de AZKUNA.Si de verdad quieren fortalecer al NACIONALISMO DEMOCRÁTICO QUE SE APARTEN Y QUE CONSTE APLICO EL MISMO RAZONAMIENTO AL "MESIANISMO" DE IBARRETXE...
Ahora vamos a ver quienes piensan en clave de partido y de País y quienes utilizando al partido y al País SOLO piensan en sus intereses egoistas y euristas.
Vale anónimo, como desahogo está bien, pero estábamos hablando de otra cosa
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