martes, 2 de junio de 2009

Nos quedamos sin fuente de espalación de neutrones

Bilbao uan point. Nos hemos quedado con cara de Soraya en Eurovisión. Al final ha sido al candidatura sueca de Lund la que se ha llevado el premio de construir la fuente de espalación de neutrones, uno de los mayores retos científicos europeos en décadas, que concentrará a su alrededor tal densidad de cerebros privilegiados por metro cuadrado que será el asombro del siglo. Cerebros privilegiados y muchos millones de euros que caerán como un maná en la economía sueca, bastante mejor regada por cierto, que el secarral que tenemos por estos pagos ahora mismo.
Había muchas y justificadas esperanzas en que el dedo designador se dirigiera finalmente a Bilbao, o al menos eso es lo que nos estuvieron diciendo desde que se pusiera en marcha el proyecto prácticamente con el inicio del siglo. El terreno estaba reservado, la implicación de las autoridades científicas, universitarias y políticas era absoluta y, lo que es más asombroso, los gobiernos de Gasteiz y Madrid remaban en la misma dirección, incluso cuando la barca surcaba las procelosas aguas de la consulta y el derecho a decidir. Una situación rayana con el nirvana, vamos.
Esa conjunción de esfuerzos, inédita para lo que se lleva habitualmente por aquí, nos había hecho suponer que los europeos nos estaban observando con la boca abierta por la admiración y dispuestos a rendirse a nuestros encantos naturales. Craso error. A la hora de la votación, han preferido la eficaz frialdad de los suecos a nuestro entusiasmo sin parangón. Lund se llevó diez papeletas y Bilbao, solo una, la de Portugal, que no es por ser desagradecidos, pero suena bastante penoso.
Dicen ahora que como hemos sido subcampeones, nos dejarán colaborar con los suecos de alguna manera. O sea que jugaremos el papel de subcontratados por una ETT para hacerles una serie de trabajos accesorios como mileuristas, mientras ellos firman el contrato indefinido y se aseguran las pagas extras. Es nuestro sino. Si llega a ser un concurso para construir adosados hubiéramos arrasado.

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4 comentarios:

Gontzal dijo...

Cierto. Al final un resultado digno de Eurovisión que alguno no podrá vender como fruto de los nuevos tiempos.

Me ha gustado, una vez más, el análisis que hace José A. del Moral en CyberEuskadi.

Hay veces que perdemos la perspectiva. Tradición científica o dominio del inglés pueden en ocasiones al dinero público. Aunque no nos lo creamos o se nos haga raro por aquí.

Otro varapalo.

Juan Carlos Latxaga dijo...

Confieso que no sabía nada de Lund, una ciudad de 100.000 habitantes volcada a la ciencia y con una población bilingüe inglés-sueco, en su práctica totalidad. Está claro que en ciertos niveles hay que hacer algo más que proclamar lo buenos que somos

Gontzal dijo...

Pues sí, tenemos mucho que aprender y estudiar para estar al nivel de ciertos países europeos.

Por cierto, que el ingeniero que lideraba el proyecto, Juan Tomás Hernani, fue profesor mío en un Máster y fue Director General de Conservas Garavilla.

Bermio connection ;-)

Juan Carlos Latxaga dijo...

Eso es lo que se dice ser un tipo polifacético. De dirigir una conservera a liderar una cosa de espalación de neutrones. ¡¡Manda eggs!!