jueves, 30 de julio de 2009

¿Tiene alguien algo que decir?

Pues no, la de Burgos no fue la última burrada de ETA; fue sólo la penúltima. Apenas un día después de que toda la buena suerte del mundo evitara una masacre, dos personas jóvenes, guardias civiles de profesión, fueron asesinados en Palma de Mallorca. Ya no quedan adjetivos para calificar esta locura. Por eso, porque ya no quedan palabras, ha llegado la hora de que alguien diga algo, y que sea algo nuevo. Hace tiempo que dejó de valer eso de mirar para otro lado, o salirse por la tangente del lugar común y el tópico. Hace tiempo que eso de las "consecuencias del conflicto" dejó de tener sentido, de que esas "sinceras ofertas para solucionar el conflicto" dejaron de tener la mínima credibilidad.
Los que han puesto la bomba de Burgos o de Palma, los que apuestan por su huida hacia adelante, hace tiempo que dejaron de representar a nadie más que a ellos mismos. Pero ha llegado la hora de que alguien se lo haga saber con toda la crudeza y la claridad de la que puede ser capaz. Estos tipos viven fuera de cualquier aproximación a la realidad. Las últimas aportaciones teóricas de las que tenemos noticia oscilan entre el delirio y la fantasía. Si no produjeran muertos darían risa. Pero esos delirios siguen provocando un dolor tan injusto como inasumible por una sociedad normal. Alguien se lo tiene que decir si todavía quiere seguir teniendo sitio entre las personas normales. ETA no puede destrozarlo todo y continuar creyéndose la vanguardia de nada. Hay demasiadas personas decentes en la izquierda abertzale para que una cuadrilla de indigentes intelectuales arroje al cubo de la basura tanta lucha y tanto sufrimiento. Alguien tiene que decírselo ya. Y si no lo hace, será mejor que, como se dice en el teatro, haga mutis por el foro y desaparezca de la escena.

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2 comentarios:

Tristeza dijo...

Pues sí, me gustaría decir algo desde una profunda desesperanza. No sobre los autores, que creo que ya está todo dicho y ya no nos quedan calificativos para describirlos, pero si sobre esta situación que parece que no va a tener fin
Cada acto de barbarie perpetrado por eta lo único que consigue es crear más odio, más dolor y más desesperanza. Eso creo que está claro, pero creo que también está bastante claro que la presunta «derrota» de la que se empeñan en ver «muy cerca» algunos ni está tan cerca ni creo que pueda ser solución definitiva, en todo caso temporal.
Según dicen se ha intentado la vía del diálogo y eta ha cabado con ella. En cualquier caso, yo creo que lo que ha faltado ha sido una voluntad real de avanzar por ambas partes.
Es innegable que el principal escollo es la violencia de eta pero las actuaciones por parte del estado, desde mi punto de vista, no ayudan en nada acercarnos a la solución. Siempre he pensado que la ilegalización de batasuna ha llevado al empecinamiento y a posturas muy diferentes de las que hubiera habido de haber dejado seguir e curso de los acontecimientos. Me consta que mucha gente de ese entorno está hasta las narices de todo pero el reconocerlo supondría que alguno se apuntase una «vistoria» que no le corresponde. Si hubieran podido seguir con sus actividades con normalidad creo que las cosas hubieran sido muy diferentes. Si alguien era culpable de algún delito evidentemente debería responder de ello, pero eso de la «culpa colectiva» y sobre todo de que «no condenar» se considere como un «apoyo claro» al terrorismo no se sostiene más que con unas leyes absurdas y un sistema judicial esquizofrénico en el que si hoy un juez dice una cosa mañana otro dice lo contrario.
Creo que hemos vivido y estamos viviendo «casos» como el de egunkaria que también generan impotencia, frustración y un grandísimo sentimiento de impotencia que no hacen sino enconar más las cosas.
Lo únicoo claro es que lo que hace falta es audacia par aorntar el sunto en busca de una solución y sobre todo, sobre todo voluntad, que desde i punto de vista es lo que ha faltado siempre.
Mientras taanto la ciudadanía asistimos al «pulso» entre eta y el estado con la impotencia de no tener ningún papael más que en el peor de los casos el de víctimas de cualquiera de los dos y la desesperanza de ver que esto puede durar tranquilamente otros cincuenta años.
Lo dicho: VOLUNTAD Y AUDACIA.
Por último, enviar un abrazo a los familiares y compañeros de los fallecidos.

nynaevesedai dijo...

Si se quiere que la izquierda abertzale que reconozca el dolor ajeno, que le diga basta a ETA, ha de encontrar también empatía hacia "su dolor".

Obviar que éste existe es una de las razones que muy posiblemente sea un obstáculo para que ésto se dé.

Que además se diera el reconocimento conjunto de cada dolor, haría mucho bien.