domingo 11 de octubre de 2009

Leyes, moral, putas y varios

En la tertulia dominical del programa 'Más que palabras' que dirige Javier Vizcaino en Radio Euskadi, Iratxe Molinuevo y Alberto Moyano han debatido sobre las dos últimas iniciativas, para algunos ocurrencias, de nuestros políticos. Por un lado, la idea de concentrar los botellones en espacios acotados al efecto, lejos de los centros urbanos, y con las suficientes infraestructuras y seguridad como para acoger a miles de adolescentes y jóvenes entregados a la ingesta de alcohol. Por otra parte, la promulgación de una ley que prohiba los anuncios de prostitución en los periódicos y la exhibición de películas pornográficas en televisión en abierto.
Ambas iniciativas parecen inspiradas en la conocida doctrina de esconder el polvo (con perdón) debajo de la alfombra y ambas, curiosamente, guardan elementos en común que curiosamente los políticos parecen no haber observado.
Recluir el botellón en espacios acotados, y prohibir los anuncios de prostitución pretenden ocultar el problema, quitarlo de la vista de la ciudadanía molesta y bien pensante; en ningún caso solucionarlo. Se trata de evitar el ruido y la suciedad que dejan tras de sí las concentraciones masivas de chavales bebiendo; no de plantear los medios para evitar los comas etílicos y la maceración de neurons en alcohol. Si los chavales se emborrachan o se ahogan en su propio vómito, es su problema siempre que no molesten a nuestros votantes, cabe deducir de la iniciativa que apuntan los políticos. Lo que nos preocupa no es que nuestros hijos se albarden con bebedizos innombrables, sino el ruido y la suciedad que genera el proceso. Ofrecerles un espacio acotado y reglado es no conocer los mecanismos de natural rebeldía que rigen en la adolescencia.
Algo similar cabe deducir de la idea de prohibir los anuncios de prostitución y la exhibición de películas pornográficas en televisión en abierto. Casi cuarenta años de parlamentarismo y cuatro cambios de color de gobierno no han sido suficientes para establecer una legislación al respecto. La prostitución sigue siendo una actividad alegal, lo que impide adoptar cualquier medida coherente al respecto. Si fuera una actividad legal, bastaría regularla con la aplicación de un reglamento; si fuera ilegal, su represión por las vías policial y judicial sería una medida lógica y comprensible para la ciudadanía. Pero como es alegal, a los políticos sólo se les ha ocurrido la idea de prohibir su publicidad. Es decir que míticos locales de la noche bilbaina, por ejemplo, de cuya existencia tienen noticia el alcalde, el delegado del gobierno, el obispo y la población civil en general, tanto de la villa como de sus amplísimos alrededores, en sus géneros masculino, femenio y neutro, sin olvidar algún presidente autonómico, éste a nivel de usuario según confesión propia, seguirán abiertos a disposición de su distinguida clientela, pero no se podrán anunciar en la prensa local.
Y hablando de Prensa, resulta cuando menos curiosa su postura ante el asunto. En el rincón más oscuro del archivo más olvidado debe de estar el acta fundacional de El Correo, donde se proclama el carácter monárquico, católico y apostólico del diario que más páginas dedica a los anuncios de prostitución. Tampoco le va a la zaga en calidad y cantidad de centímetros de pechos anunciados El País, que recientemente se ha rasgado las vestiduras publicando un reportaje con fotos de sexo explícito en los alrededores de La Boquería barcelonesa, que obligaron a las autoridades locales a enviar a la zona a varias patrullas de policía los días siguientes a la publicación del escandaloso reportaje, y consiguiente y no menos escandalizado comentario editorial, que convivían con páginas de fotos y anuncios más explícitos si cabe que el reportaje en cuestión. Pero si hablamos de incoherencia, qué decir de Deia, que solía publicar hasta hace unas semanas un anuncio de plana entera proclamando su solidaridad con las mujeres maltratadas, unas páginas por delante de su modesta colección de señoritas y señoritos de compañía. Modesta colección en comparación con otros periódicos de la competencia, no porque los lectores de estos sean más puteros que los de Deia, sino porque el número de aficionados al asunto está en relación directa con las cifras de audiencia de unos y de otros y los anunciantes no ignoran el detalle. No parece que a estas alturas y con la que está cayendo, las empresas editoras vayan a renunciar a tan suculentos ingresosde buenas a primeras, por una cuestión de moralidad.
A nuestros políticos no parece preocuparles que vivamos en una sociedad cuyos hijos se beben el agua de los floreros cada fin de semana, o cuya población masculina incluye un significativo número de puteros, a tenor de la rentabilidad que se les supone a los miles de anuncios que se publican a diario. Tampoco parece preocuparles la existencia de un negocio alegal que mueve cada año cientos de millones de euros opacos para Hacienda, ni que a los padres y madres de familia les importe que sus retoños estén viendo a la tele a altas horas de la noche sin vigilancia ni control. Lo único que se les ha ocurrido es prohibir los anuncios de putas, las películas porno y recluir el botellón en un espacio acotado.
Al parecer los políticos no han caído en la cuenta de que el consumo de televisión ha caído de manera significativa entre los menores de veinte años, que prefieren llenar su tiempo de ocio en internet, donde tienen a su disposición miles de páginas pornográficas en todas las variantes zoológicas, que dejan el Kamasutra como un capítulo de un libro de Enid Blyton
Tampoco parecen haber reflexionado en el hecho de que los actuales botelloneros, pertenecen a unas generaciones que nacieron y crecieron después de la prohibición de los anuncios de alcohol en los medios y en los acontecimientos deportivos.
Y hablando de anuncios, Alberto Moyano dio una pista en la tertulia de Vizcaino para eludir la posible prohibición: "vendo mechero por 300 euros y regalo una noche inolvidable". Y es que está todo inventado, salvo que nuestros políticos estén pensando en prohibir la venta de mecheros.

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10 comentarios:

Gontzal dijo...

La idea de Moyano es la misma que utilizaba algún iluminado para vender entradas en la última final de Copa. ¿Recuerdas el fulano que vendía dos banderas españolas y regalaba dos entradas?

Te ha quedado bordado el post. Pienso que una buena solución puede ser que la chavalería haga botellón -en mis tiempos se llamaba ir de litros- en los lupanares. Todos escondidos, que lo que no se ve no existe.

el jukebox dijo...

Tal cual, JC. Sólo matizaría una cosa: así como en el caso del botellón, los políticos responsablesde turno sólo quieren, tal y como señalas, quitarse el problema de en medio y evitarse las protestas de los vecinos, en el de los anuncios de contactos me temo que encima pretenden exhibir músculo ético y dar una patada a la prostitución, pero en el culo de la prensa. Repito lo de que si consideran que el ejercicio de la prostitución atenta contra la dignidad de las mujeres, que legislen y en su caso, la prohíban. El resto son opiniones sobre moralidad y, por lo tanto, irrelevantes. Ya sólo falta que los políticos se dediquen a establecer qué es y qué no es pecado.
En todo caso, tengo clarísimo que la batalla está perdida y una vez que los santurrones han hincado el diente al tema ya no pararán hasta que se prohíba. Antes de que lo hagan, echaré un ojo a la publicidad de la revista favorita del lehendakari, 'Vanity Fair' o algo así. En el caso de que sienta que algún anuncio vulnera mi dignidad de bicho humano, me veré obligado a visitar el blog del lehendakari.

Gontzal: al hilo de tu propuesta, me pregunto si los clientes de los lupanares podrán fumar, así sea post-coitum, o agentes anti-tabaco irrumpirán en las habitaciones por sorpresa.

Saludos

Gontzal dijo...

Estimado Juke, el cigarro post-coital o el puro post-tanto de Irujo quedará confiscado por agentes de seguridad privada subcontratados por Ares.

Lo que no me queda claro es qué tratamiento se dará a los cigarros compuestos por sustancias viajadas en traseros vía estrecho, dado que el asunto colisiona con las buenas relaciones con Marruecos. Ahí preveo -y deseo- manga más ancha.

Juan Carlos Latxaga dijo...

Gontzal, me parece brillante tu idea de orgnizar los botellones en los lupanares, aunque no me negarás que montar un lupanar al aire libre en Arrigunaga no tendría también su cosa. Ahí dejo la idea por si la recoge algún emprendedor.
Juke, yo no tengo tan claro que los editores se vayan a rendir de buenas a primeras perdiendo unos ingresos que en algunos casos son brutales. Más bien creo que esto es un globo sonda que se deshinchará con el tiempo. Veremos.

el jukebox dijo...

Gontzal: pues aunque no soy consumidor -de los cigarrillos compuestos- que sea como dices porque en breve será más fácil consumir en un bar heroína que tabaco.
Y ya por seguir: ¿Se podrá poner fotos de presos en los reservados de los lupanares -si así lo desea el ciente- o habrán de ser considerados espacios públicos?
JC: quizás sea como dices, pero como el tema tiene mala prensa -paradójico- nadie querrá asumir la defensa del derecho a publicar los anuncios en público, al menos, en público. Sigo pensando que algunos/as harán bandera del tema y acabarán tumbándolos. Y eso que esos anuncios son la única vía de toda la industria de la prostitución que acaba dejando en las arcas públicas, vía impuestos de los periódicos, una parte de los beneficios que genera.

Juan Carlos Latxaga dijo...

Juke, siempre les quedará el viejo hombre-sandwich dándose un paseo por las zonas más céntricas anunciando la mercancía aunque, ahora que me acuerdo, Gallardón ya los prohibió en Madrid.

Gontzal dijo...

Juke, con respecto a las fotos de los reservados no habrá problemas si son de Paco Larrañaga, Eleuterio Sánchez o Pepe Amedo. Las del resto deberán pasar procedimiento administrativo en Lakua o, si se quiere respuesta inmediata, cursar una consultita a Tonia Etxarri.

Por otra parte cuando hablas de anuncios en público dejemos claro que es así y no en Público, que sólo le falta al diario de Mediapro que le echemos un poco más encima a la caverna que ayer clamaba contra ZP en el desfile del orgullo patrio.

JC lo de Arrigunaga es una gran alternativa, pero me da que no somos imaginativos y llegamos tarde. Tú, que estás bien relacionado en el pueblo ;-) , consulta con el Concejal de Seguridad Ciudadana qué tal resultó el último macro botellón que hubo por San Juan y que en comparación dejó a la Full Moon Party tailandesa a la altura de una juerga con Cuca García de Vinuesa.

Y de lo del hombre sándwich olvidaros, ¿no sois conscientes de la mala influencia que pueden llegar a ser para los niños desde que la Ministra de Sanidad declaró la guerra a la obesidad infantil?

Siempre nos quedará la clásica octavilla repartida en la boca del metro, que siguen causando furor.

el jukebox dijo...

Eso será en Bilbao, que aquí (aún) no tenemos (metro).

Gontzal dijo...

Léase Topo, Juke. Quedémonos con el fondo ;-)

el jukebox dijo...

Vale, vale...