jueves, 1 de octubre de 2009

Un emotivo discurso que afortunadamente nunca se pronunció





El pasado domingo murió a los 79 años William Safire, el hombre que le escribía los discursos a Nixon. Entre otras piezas, le escribió al presidente este discurso, en el que Nixon comunicaba a los ciudadanos americanos su intención de abandonar Vietnam, aceptando de modo implícito una derrota militar, que tanto ha influido en decisiones posteriores de la Casa Blanca.
Pero no fue éste, con ser tan trascendente, el discurso más emotivo que escribió Safiro para su jefe. A raíz de su muerte está aflorando la parte de su obra que quedó oculta. Las imágenes de arriba corresponden a los dos folios que preparó el periodista para el caso que la expedición del Apolo XI a la luna hubiera fracasado. Nada queda al azar en estos casos, ni siquiera la fatalidad. Impresiona comprobar las instrucciones precisas que figuran en el segundo de los folios, recordando que el presidente debía comunicarse con las viudas de Armstrong y Aldrin inmediatamente antes de leer el discurso a la nación, o la recomendación que hace al clérigo encargado del oficio religioso para que utilice las mismas formulas de las ceremonias funerarias en la mar.
Es un gran y emotivo discurso que, afortunadamente, no se pronunció jamás

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2 comentarios:

Anónimo dijo...

usted es un cerdo inmoral

e-Xaps dijo...

Gracias por colgarlo, no lo conocía.
Un gran discurso que por suerte no tuvo que decir el presidente Nixon.
Leyendo los discursos de Safire vemos reflejada la historia moderna de Estados Unidos. Vale la pena.

Saludos