sábado, 28 de noviembre de 2009

Literatura juvenil

La detención de 35 presuntos militantes de Segi, la organización juvenil de la izquierda abertzale no es una buena noticia para quienes apuestan por una solución ordenada al llamado conflicto vasco. No es una buena noticia que a estas alturas del siglo XXI se sigan reproduciendo redadas propias de los estados de excepción franquistas, pero tampoco es una buena noticia que un juez considere que cuenta con elementos suficientes como para ordenar semejante redada. Habrá que esperar en qué acaba todo esto, porque no sería la primera vez que, pasados unos meses, fuese y no hubo nada. De momento, Grande Marlaska ha enviado a prisión a casi todos los detenidos; solo cuatro han podido regresar a casa después de declarar en la Audiencia Nacional.
La historia de este país anima a la desconfianza ante semejantes actuaciones jurídico-policiales. La legislación antiterrorista en vigor, y sentencias que han ido ampliando el espectro de quienes pueden ser juzgados en base a esa legislación especial, hacen posible que la mera sospecha de pertenencia a una organización ilegalizada convierta al sospechoso directamente en terrorista y miembro no ya de esa presunta organización, sino de ETA, nada menos. Poco importa lo contradictorio que pueda resultar que una organización a la que todos situan dando sus últimas boqueadas, pueda contar con tantos militantes, pero esa es la consecuencia de establecer el principio de "todo es ETA", una organización a la que se puede llegar desde la militancia política, desde el feminismo, desde el periodismo o desde determinadas tabernas o cuadrillas festivas. Según la legislación en vigor, los caminos que conducen a ETA son más numeroso incluso que aquellos que dicen que llevan a Roma.
Claro que tampoco conviene perder de vista el empeño que ponen algunos en cargar de argumentos a quienes sostienen ese principio de "todo es ETA". Horas después de las detenciones, han empezado a filtrarse algunos documentos del sumario. Como los tiempos han cambiado, esta vez le ha correspondido a EITB el honor de la exclusiva. Los medios escritos han transcrito algunos capítulos. A unos les ha llamado la antención el argumento general de la obra; otros se han fijado en algún capítulo determinado, pero salvo alguna excepción, todos han destacado este nueva muestra de literatura juvenil plagada de cócteles molotov, pedradas, enemigos del pueblo y rebeliones. En esta sociedad tampoco somos ajenos a la influencia de la literatura policial, pero alguna estación de metro en llamas o algún autobús ardiendo, parecen dar suficiente credibilidad a la última filtración, no nos engañemos.
Ahora que parece que se están dando movimientos de fondo no ya para buscar una salida, sino para reorganizar y ganar para la política a un sector tan importante de la sociedad vasca, resulta muy preocupante que siga habiendo quien ve necesario seguir escribiendo páginas tan ardientes como las que hemos podido leer estos días. Desmoraliza que un juez encuentre motivos suficientes para enviar a prisión a 31 jóvenes, pero desmoraliza mucho más que horas después de esas detenciones, siga quedando mano de obra para quemar y apedrear, en definitiva, para volver a cargar de argumentos a aquellos a los que dicen combatir.

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3 comentarios:

Gontzal dijo...

A mi lo que realmente me preocupa es lo que hay de fondo, que a un ciudadano normal como a mi se nos puede escapar.

Me extraña que con tanto movimiento y seña en la IA, Ares y Rubalcava aprieten el acelerador -acompañados de los mismos jueces estrella de siempre- de la política que más se aproxima a la de la era Aznar.

Es como si a algunos les interesase alimentar la fiera que contribuya a prolongar el conflicto con una izquierda radical con repercusión mínima, pero que valga como escusa para mantenerla ilegalizada.

Si a esto unimos las declaraciones de López avisando de combate a las ideas, el panorama parece desolador.

Y, efectivamente, todos los caminos distintos a los que marca el pensamiento único conducen a ETA. Nunca el silogismo había rayado con el simplismo tanto como ahora.

Si te quiero anular políticamente, entonces eres ETA.

Juan Carlos Latxaga dijo...

Lo del combate a las ideas sí que merece un vistazo más profundo. ¿Habrá dicho lo que quería decir? ¿quería decir otra cosa?, ¿se habrá trabucado?, ¿tiene alguna idea propia o prestada?. Y sí, parece que algunos están muy cómodos con la actual situación. No hay más que ver el ahínco que ponen para que se perpetúe. Como muestra el entusiasmo descalificador a cualquier propuesta en las primeras horas post "atentado" de ayer, que luego se desveló como una versión actualizada de la historieta de Bartolín.

Paul dijo...

La idea de la deslegitimación política de la violencia es la segunda fase de la deslegitimación social y ya ha sido adelantada en varios artículos firmados por Joseba Arregi y su buen amigo Andoni Unzalu, actual secretario de comunicación de Lehendakaritza.