De la misma forma que los entrenadores ha reaccionado Patxi López a los ya famosos datos del euskobarómetro, que en tan mal lugar le han dejado. La razones por las que la ciudadanía le ha suspendido (3,7 es suspenso manifiesto incluso con la LOGSE) no obedecen a su juicio a la política que ha venido desarrollando a lo largo de estos siete meses que lleva en Ajuria Enea. Por el contrario, el fracaso hay que achacarlo principalmente a circunstancias tales como la mala gaita de los votantes nacionalistas a la hora de puntuar a sus rivales políticos (¿no suena esto a Eurovisión?), la crisis, así en general, o la mala comunicación del trabajo realizado por el Gobierno. ¡Ah, la mala comunicación, cuántos errores se esconden bajo su capa!
Eso es lo que ha venido a decir Patxi López en la entrevista de primeros auxilios que le han practicado este domingo. Trabajamos muy bien, pero no sabemos contarlo. ¿Dónde habré oído yo esto antes? Ahora resulta que Patxi López y su Gobierno del cambio, con el noventa y ocho por ciento de los medios de comunicación oscilando entre el halago y la propaganda, han sido incapaces de comunicar bien. Es para hacérselo mirar. Tanto, que alguno de esos medios, vergüenza profesional mediante, ya ha empezado a insinuar, muy sibilinamente eso sí, y hasta muy entre líneas si se me apura, que el rey está desnudo; que en estos siete meses no es que haya comunicado mal, es que no ha comunicado nada porque nada tiene que contar quien nada hace.
Como el entrenador que elude su responsabilidad, Patxi López, o sus asesores, los áulicos y los otros, prefieren, al menos en público, no considerar la posibilidad de que acaso el hecho de elegir para gobernar exactamente la alianza que no quería la inmensa mayoría de la ciudadanía incluso antes de las elecciones, tenga que ver con la desafección ciudadana. En apariencia ni se les pasa por la imaginación la idea de valorar que poner cara y ojos a la política del PP no sea la mejor forma de prestigiar y dar credibilidad al PSE; que anunciar que gobernaría para todos y dedicar los primeros siete meses de gobierno a practicar una concienzuda revancha en el terreno de los símbolos, es demasiado contradictorio como para que el detalle pase desapercibido entre la ciudadanía.
Jugamos con el árbitro en contra y como visitantes, les ha faltado decir a López y a los consejeros que han salido a defender la posición. La culpa, ya se sabe, es siempre de los otros. A los nacionalistas les interesa armar barullo constante y así no hay manera de centrarnos ni de centrar la opinión pública, dicen. Si los nacionalistas quieren barullo continuo, no pueden tener mejor suministrador de motivos. Convertir un mapa del tiempo, discutible si se quiere, pero coherente con una visión política determinada, en una especie de esquema de una albóndiga deconstruída al estilo Adriá, constituye una excelente munición argumental, aunque de menor calibre que la que proporciona la idea de eliminar la discriminación positiva hacia el euskera en la enseñanza con el peregrino argumento de que euskera y castellano ya gozan de igualdad ante la ley. ¿Defenderá la señora Celaá la eliminación de las políticas de promoción de la igualdad de mujeres y hombres dado que esa igualdad ya está proclamada en la Constitución?
No fue menor la ráfaga de argumentos para los alborotadores que disparó la consejera Pilar Unzalu cuando acusó a los alcaldes de los pueblos de origen de los arrantzales del Alakrana de estar utilizando políticamente a las víctimas, incluido un alcalde del PSE, por cierto. Aquello también fue un error de comunicación.
Lo último ha sido lo del discurso del rey, que aún colea con el rabo del share y las audiencias. Más madera, es la guerra. Como ocurre con las promociones de los periódicos, la siguiente se solapa con la anterior para no perder espuma. Mientras discutimos sobre el egregio discurso y el súbito advenimiento del fervor monárquico entre los vascos, ya tenemos planteado el siempre efervescente debate sobre la cultura, lo vasco y lo universal a la sombra del Guggenheim. Y así sucesivamente. Dentro de seis meses llegará el nuevo euskobarómetro. A López le queda la esperanza de que se puede caer más bajo, pero es muy difícil. Pero si sucediera siempre le quedarán los clásicos: Aznar, por ejemplo, y su teoría sobre la falta de madurez de la sociedad vasca, elaborada ad hoc aquella noche electoral del ya lejano 2001.
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2 comentarios:
Oraindik normalizatu barik zagoz, Juancar, globalizatu zaitez!!!
Neu be normalizazio bide hori ibiltzen hasi beharko, ados nago ehuneko ehunenan idatzitakoagaz eta!
Por si fuera poco, hoy nos encontramos con que se le añade Spain a la publicidad turística de la CAV, que ya sabemos que el denbate identitario ha quedado en la cuneta para siempre, o que a ETB vuelve el hijo pródigo Urrusolo, ese que ocupa cuota de vasco en las mañanas de Onda Cero y que vomita contra todo lo que tenga que ver con nacionalismo, el mismo que presentaba actos de Basta Ya. Es el ejemplo de periodismo neutral que necesita la casa del 'txoritxu'.
Poca reflexión y mucha propaganda, que para eso está el oligopolio mediático a favor de la causa. Si así y todo un 70% no está de acuerdo con este gobierno según un estudio que si es sospechoso de algo es de ser de tendencia cercana a quienes gobiernan, ¿el problema sólo está en los ruidosos e insurrectos abertzales?
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