Jorge Ibeas es un periodista que dirigía un programa especializado en economía en la televisión local Canal Bizkaia. Utilizo el verbo en tiempo pasado porque Jorge acaba de ser despedido de la emisora donde prestaba sus servicios. La historia se remonta a unos cuantos meses atrás, cuando en un gesto de dignidad insólito no solo en la vituperada profesión periodística, sino en el mundo laboral en general, Jorge Ibeas inició su programa dedicando la entradilla a denunciar los despidos de cinco compañeros. Aquí está el vídeo completo. Su speech no pasó desapercibido a sus jefes, quienes al parecer se han tomado cumplida venganza, según denuncia ahora una de aquellas compañeras despedidas, que ha puesto en circulación la denuncia. Tomo el vídeo de aquí arriba del blog Mi mesa cojea que es donde lo he visto, como gesto de solidaridad y de admiración hacia Jorge Ibeas, a quien no me hace falta conocer personalmente para concluir que es un tipo legal que se ha hecho acreedor al apoyo de todos.
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domingo 29 de marzo de 2009
Solidaridad
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Juan Carlos Latxaga
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29.3.09
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Etiquetas: Canal Bizkaia, despidos
martes 24 de marzo de 2009
Al asalto de ETB
Antonio Basagoiti, el líder del PP en el País Vasco, se ha erigido en el líder del asedio a la televisión pública vasca, ETB. Utiliza para ello munición de grueso calibre, sin que, de momento, nadie del PSE haya dicho en público qué opina de las acusaciones que está vertiendo su valedor para acceder al Gobierno vasco. Ha dicho Basagoiti, entre otros excesos, que ETB se dedica a "dar bola a ETA", lo que sin duda, debiera haber despertado al menos la curiosidad del juez Garzón, sin que conste que así haya sido de momento. Decir que ETB "da bola a ETA", tres meses después de que ETA dejara el edificio que sirve de sede a la televisión vasca como un colador, coche bomba mediante, tiene difícil explicación. No se conoce a nadie que esté dispuesto a destruir a quien "le da bola", ni siquiera en un sitio tan raro como Euskadi, el único punto geográfico del universo mundo donde convergen el PP y el PSOE.
Lo que está haciendo Basagoiti tiene, claro que sí, una sencilla explicación, al margen de la grosera acusación de connivencia con ETA. El líder del PP vasco está impaciente por tomar el control de los resortes que él considera imprescindibles para reconducir a la sociedad vasca al terreno que él le gustaría que estuviera. En su apremio, se ha olvidado incluso de enharinarse la patita antes de meterla por debajo de la puerta. Se agradece su simpleza porque así ahorra aclaraciones.
Cambiar el mapa del tiempo de ETB es la consigna. Según Basagoiti, Euskal Herria "es algo mítico que no tiene ninguna consistencia política ni histórica". Sin entrar en debates historicistas o políticos, lo más probable es que Basagoiti no conozca el significado de mítico, aunque dudo de que desconozca el carácter de entidad cultural del área geográfica que aparece en el para él maldito mapa del tiempo del Teleberri, un mapa que, por cierto, la mayoría social vasca asume con absoluta naturalidad. La obsesión de Basagoiti con el mapa de marras solo pone de manifiesto que para obsesiones identitarias, las suyas.
Los medios de comunicación en general y los públicos en particular, tienen entre nosotros una larga historia que convendría no olvidar. La televisión pública llegó en pleno franquismo y desde el minuto uno de su primera emisión (que consistió en discurso, misa y bailes regionales) se utilizó como una herramienta más desde la que propagar la ideología del régimen. La muerte del dictador no cambió demasiado las cosas más allá de la apariencia en el mejor de los casos. Suárez utilizó TVE para vender la transición y su partido, UCD, ante las amargas quejas de Felipe González. Llegado éste a la Moncloa y a las mayorías absolutas, apenas prestó atención a los lamentos de los distintos líderes primero de AP y luego del PP. Mejor no recordar los telediarios del inefable Urdaci en la égida del héroe de las Azores... y así sucesivamente.
Algo parecido ocurre con las televisiones autonómicas. Todas, sin excepción, responden al patrón que establece el partido en el gobierno, según riguroso turno, con más o menos descaro. Sencillamente porque los políticos tienen interiorizado que los medios públicos son eso, medios a su servicio o al servicio de su partido.
Basagoiti no pierde ocasión para criticar a ETB, pero no ha aportado un solo elemento que anime a sospechar que lo que él propugna es un modelo parecido al de la BBC. No. Lo que él quiere, simple y llanamente, es acceder al botón de on, para repetir corregido y aumentado, lo que él acusa de hacer a los que ahora dirigen el ente público. Como si fuera la cosa más natural del mundo.
No es Antonio Basagoiti, en cuanto político del PP, la persona más adecuada para acusar de nada a ninguna televisión. Por si hubiera algún desmemoriado o juvenil que no recuerde lo que fue la televisión de Aznar, tiene a su disposición Telemadrid para comprobar en vivo y en directo lo que entiende el PP como una televisión pública. El silencio del PSE al respecto es más comprensible. Al fin y al cabo, durante catorce años compartieron gobierno con el PNV en Gasteiz y responsables de informativos en Iurreta.
Basagoiti no disimula su intención de hacer de ETB uno de los hilos con los que manejará la marioneta en la que pretende convertir a Patxi López en cuanto éste sea investido lehendakari. En medio quedan los profesionales, algunos de ellos señalados ya por el dedo acusador de queridos compañeros que al parecer también estaban esperando su momento y, por qué no, un sitio a la luz de los focos.
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Juan Carlos Latxaga
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24.3.09
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lunes 2 de marzo de 2009
Ari, ari, ari, ¿quién será el lehendakari?
Alfred Hitchcock debió ser vasco. El desenlace de las elecciones, con el escaño del PSE bailando entre su casillero y el de EA en el último minuto, justo cuando Urkullu se dirigía a los militantes del PNV ante las cámaras de ETB, fue digno del mejor suspense; sólo lo hubiera mejorado si en aquel momento la tele hubiera estado conectando con la sede socialista. El panorama postelectoral estaba complicado, pero ahora lo está mucho más. Así somos los vascos. Puestos a dar vueltas de tuerca a la política, somos únicos. Yo no renuncio a nada en las semanas que faltan hasta la sesión de investidura y, si se me apura, no descartaría un golpe de efecto en el último minuto; qué se yo, que alguna de sus señorías se duerma y no llegue a tiempo a la votación. De hecho, ya ha pasado.
La noche electoral, corta afortunadamente, por mucho que el tópico impulsara a unos y a otros a referirse constantemente a la larga noche electoral o afirmar que todavía queda mucho, cuando apenas restaban diez minutos para que se completara el recuento, dejó bastantes imágenes para el recuerdo y para el análisis pero, sobre todo, una banda sonora que se repitió en dos sedes. Ari, ari ari, fulanito lehendakari. Sustituya el lector a fulanito por el nombre se su favorito: Ibarretxe o Patxi López. El primero ganó las elecciones y con mucha más holgura que el 'empate técnico' que auguraban las encuestas y proclamaban los analistas. Seis (o cinco) escaños, ochenta mil votos y casi ocho puntos porcentuales sobre López constituyen una distancia considerable. Pero López cuenta con la suma de los suficientes escaños para obtener la mayoría absoluta. Cosas de la artimética parlamentaria, el reparto de escaños y la Ley de Partidos que dejó fuera a cien mil votantes que hubieran recogido siete escaños. Afirmar por lo tanto que en el Parlamento vasco hay una mayoría no nacionalista es tan verdad como sostener que su composición no refleja el sentir de la sociedad vasca.
Hecha la salvedad, de la noche electoral me quedo con algunas imágenes y sonidos:
Urkullu tomando el protagonismo de la valoración del PNV con Ibarretxe en segundo plano, e Ibarretxe, emocionado hasta rozar la pérdida de autocontrol, anunciando que será 'el partido' quien tome la iniciativa negociadora.
López, sin la ikurriña que ha lucido de forma perenne durante toda la campaña en la solapa de la chaqueta, acompañado por su esposa y sufriendo apreturas perfectamente prescindibles para llegar al atril. Imagen y marketing electoral incluso cuando las urnas ya llevaban varias horas cerradas. Dijo que se siente legitimado para ser lehendakari. Es una sensación subjetiva. Alcanzar la lehendakaritza con los votos del PP y Rosa Díez es legítimo y hasta ético, pero poco estético. No casa mucho con la promesa de una Euskadi transversal y, en cambio, suena bastante a frente nacional, aunque esa sea también una sensación subjetiva. Es curioso que el PP y el PSOE, tan enfrentados en todos los ámbitos, se pongan de acuerdo para gobernar en Euskadi, Euzkadi, la CAV y en Navarra, o sea, en Euskal Herria.
Antonio Basagoiti, feliz porque el PP 'ha ganado a las encuestas'. No es mucho ganar, la verdad. De hecho, ha perdido dos escaños, pero estaba feliz porque su partido será 'decisivo' por primera vez. Su bajada en votos coincide bastante con el incremento del PSE y la irrupción de UPD
Aintzane Ezenarro eufórica reclamando para Aralar la condición de nueva izquierda abertzale en un discurso íntegro en euskera, el único de la noche televisada, además de los apuntes bilingües de Urkullu e Ibarretxe. Lo mejor, cuando ETB ya cortaba la conexión con la sede de Aralar, la voz en off de Patxi Zabaleta dirigiéndose al personal con un 'adiskideok' que sonó a obispo a punto de iniciar un sermón.
Trágico Unai Ziarreta, culpando a los medios de comunicación públicos en general y a sus tertulianos en particular, del batacazo de EA, que él mismo definió como fracaso electoral antes de anunciar su dimisión como secretario general. También reprochó a la sociedad el no haber entendido el mensaje de EA. Era tan confuso ese mensaje, que Ziarreta haría bien en preguntarse en qué estaban pensando él y su ejecutiva cuando decidieron abandonar la coalición con el PNV y planificaron su campaña.
Lloroso Madrazo, que también repartió culpas, esta vez a la polarización de la campaña, para explicar su fracaso. Tampoco explicó cómo se consigue ser gobierno y oposición a la vez sin volver locos a sus votantes. Claro que, de haberlo sabido, no se vería como ahora se ve.
Rosa Díez, pletórica y fashion, encantada de haberse conocido y presumiendo de ser la ¡cuarta! fuerza electoral en Galicia. ¿Es que hay alguna más además del PP, PSG y Bloque?. El escaño que obtuvo en Alava recuerda los tiempos en los que Mosquera sumaba parlamentarios al frente de un partido cuyo corpus ideológico era una colección de chistes de bilbaínos que publicaba en la edición alavesa de un periódico que se edita en Bilbao, y su programa electoral se resumía en impedir que el agua de los embalses alaveses surtiera los grifos bilbaínos.
Itziar Aizpurua dándole un mitin a la estupefacta reportera de ETB y afeándole la conducta a Aralar por ganar cuatro escaños. Esos votos, vino a decir Aizpurua, son de la izquiera abertzale de toda la vida, o sea nuestros, y se los quitaremos a Aralar cuando sea preciso. Sonó tan antiguo que parecía de otra época. No han faltado voces dentro de esa izquierda abertzale 'de toda la vida' que reclaman un análisis y un discurso más profundos que un mitin de la década de los setenta.
La noche fue breve y divertida, también por los equilibrios de los expertos convocados por la televisión para analizar sobre la marcha unos resultados tan complejos y cambiantes. De lo único que nos conseguimos enterar fue de qué pie cojean cada uno de dichos expertos. Tampoco era tan difícil porque hace tiempo que conocemos a la mayoría de ellos.
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Publicado por
Juan Carlos Latxaga
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2.3.09
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Etiquetas: elecciones, escaños, lehendakari, PNV, PP, PSE