Berrogei urte eta gero hau!, proclamaba el eslogan de aquella Euskadiko Ezkerra en la que confluían EIA y EMK, y en la que hacían sus primeras armas políticas terroristas recién licenciados del servicio a las armas, revolucionarios de diversa condición y gentes en general barbudas y mal encaradas que cuarenta años después, tras un restyling que incluye el afeitado y la ropa de marca, han devenido en devotos constitucionalistas y fieles defensores del orden establecido. Aquella frase venía a resumir a partes iguales el desencanto y la alarma que producían los primeros movimientos de Suárez para que todo aquello que había quedado atado y bien atado, no fuera a soltarse de buenas a primeras. El Rey de los españoles podría hacer suyo el eslogan ahora. Casualidades de la vida, el 40 aniversario de ser señalado por el dedo de Franco para sucederle, ha venido a coincidir con el
rechazo del juez Pedraz a admitir a trámite la querella presentada por la Fundación para la Defensa de la Nación Española (DANAES), contra los que, según ellos, organizaron la pitada al rey en la final de la Copa del ídem que se jugó hace un par de meses en Valencia. Dice Pedraz que tanto los pitos, como las pancartas no pueden ser constitutivos de delito y están amparadas en la libertad de expresión.
Algo hemos avanzado en estos cuarenta años, de eso no hay duda. Pitar a la autoridad entonces, era un ejercicio que uno trataba hasta de borrar de su imaginación no fuera que alguien se diera cuenta y te la liara. Pecar de pensamiento se decía en la versión religiosa. Yo no he hecho nada, te defendías; pero seguro que lo has pensado, te acusaba el gris mientras te hacía comerte la pegatina que llevabas en la solapa (en esto también parece que hemos avanzado; ahora no te la hacen comer, de momento).
Cuarenta años después de que Franco digitalizara al rey de los españoles, un juez nos ha dicho que le podemos pitar, e incluso colocar bajo sus egregias narices una pancarta con el lema Good bye Spain. Claro que cuarenta años después, también siguen entre nosotros gentes como Santiago Abascal (conspicuo militante y cargo del PP) y sus chicos de DANAES, dispuestos a salvar a la patria y al rey de los muchos enemigos que les amenazan (mayormente, masones y rojoseparatistas), lo que anima a algunos (malpensados siempre los hay) a dudar de las excelencias de los cambios experimentados en estos cuarenta últimos años.
Por cierto un vistazo a la prensa del día certifica el carácter cuasi universal de la amnesia selectiva que caracteriza a nuestros mass media (sólo Público y Deia se han acordado). Ni una línea, ni un segundo, dedica el resto al aniversario del magno acontecimiento que, no lo olvidemos, según la hagiografía oficial, supuso el advenimiento de la democracia a este país. Se ve que todavía no han vuelto de la luna.
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